La crisis apícola amenaza producción y seguridad alimentaria
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
En medio de una creciente preocupación ambiental y productiva, Chiapas enfrenta la mayor mortalidad de abejas del país, fenómeno que productores y especialistas vinculan con el uso extendido de agroquímicos de alta toxicidad y con la entrada de insumos de dudosa calidad a través de la frontera sur.
Mientras Chiapas se mantiene entre los principales productores de miel en México y aporta alrededor del 10 por ciento de la producción nacional según datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, apicultores reportaron pérdidas masivas de colmenas durante el último año, lo que compromete no solo la economía rural, también la estabilidad de cultivos que dependen de la polinización.
Dado que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estimó que cerca del 75 por ciento de los cultivos alimentarios del mundo dependen en alguna medida de polinizadores, la desaparición acelerada de colmenas en territorio chiapaneco adquiere una dimensión estructural, porque impacta cadenas agrícolas completas como café, mango y hortalizas, sectores que sostienen miles de empleos en la región.
Si México figura entre los 10 principales exportadores de miel a nivel global y genera más de dos mil millones de pesos anuales por esta actividad según cifras oficiales del sector agropecuario, la mortandad por hectárea registrada en la comarca colocó a la entidad en una posición crítica, agravada por el rezago en la regulación de moléculas tóxicas y por la circulación transfronteriza de productos con componentes más agresivos para el suelo y el agua.
Al considerar que cada colmena alberga entre 20 mil y 30 mil abejas y que el país cuenta con más de dos millones de colmenas registradas, la pérdida sistemática en la entidad no solo representa un problema ambiental, también un desafío de salud pública y seguridad alimentaria, por lo que especialistas plantearon acelerar la transición hacia insumos agrícolas menos tóxicos y fortalecer controles para evitar que la región ya no encabece la mortalidad de polinizadores.











































