May Rosas
LA SALUD DESDE LA FRONTERA SUR
Las imágenes que circularon durante la reunión de políticas de salud en Tapachula merecen guardarse en la memoria: el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar escuchando con atención al representante en México de la OMS/OPS mientras este explicaba los pormenores de un proyecto intersectorial para las fronteras. No es un tema menor, ya que, por años, la fotografía típica del sur solía ser la de un funcionario leyendo un discurso ajeno mientras el representante internacional revisaba su reloj. Las cosas han cambiado; para entender la dimensión de lo que ocurre en Chiapas, conviene hacer un ejercicio de memoria reciente. En el sexenio anterior, recibir a una autoridad sanitaria federal implicaba preparar carpetas con diagnósticos desoladores y esperar, con suerte, algún compromiso diluido en promesas. Hoy la federación busca consolidar acciones de manera conjunta y coordinada con el Estado.
La administración anterior dejó un sistema de salud con más parches que soluciones. Los hospitales de la frontera, particularmente los de Tapachula y Comitán, operaban en una lógica de resistencia: con lo que había, que era poco. Entonces llegó Eduardo Ramírez con la Nueva ERA y que, visto en perspectiva, parece traducirse en una obsesión poco común: hacer que las cosas funcionen. La cartilla de salud para personas en contexto de movilidad no es una ocurrencia de última hora. Es la respuesta a una escena que cualquier médico de la frontera reconoce: la madre hondureña que llega al centro de salud con un niño febril y no tiene cómo acreditar ni siquiera su nombre. Esa mujer, que antes quedaba fuera del sistema por falta de un papel, hoy tiene un documento que le abre las puertas. El papel no cura, pero sin él no hay cura posible.
Cuentan quienes trabajan en el Centro Multiservicios de Tapachula que en las primeras semanas de operación se presentó un señor guatemalteco con un absceso dental que llevaba meses soportando. Había llegado a Chiapas para trabajar en la construcción y el dolor lo había vencido. En cualquier otro momento, habría terminado en una farmacia comprando analgésicos hasta que la infección lo obligara a regresar a su país. Ese día, con la cartilla en mano, lo atendieron, lo operaron y le dieron seguimiento. Cosas tan simples como un diente sano son, en la frontera, asuntos de política de Estado.
El gobernador ha entendido algo que a muchos se les escapa, que la frontera sur no es un problema, es un termómetro. Por ahí respira el país e ignorar lo que ocurre en los municipios chiapanecos que tocan la línea divisoria es como gobernar con los ojos cerrados. Por eso la coordinación con la presidenta Claudia Sheinbaum no es una formalidad, sino una decisión práctica. Cuando el director general de Salud Pública federal, Daniel Aceves Villagrán, reconoce la visión de Ramírez, está diciendo algo que los chiapanecos saben bien, que aquí en Chiapas hay alguien que no espera instrucciones, que se enfoca en trabajar en soluciones.
El dato de que México sea el tercer país del mundo con más solicitudes de asilo debería preocupar a cualquiera. En lugar de eso, algunos gobiernos optan por el pánico administrativo. En Chiapas han elegido otra ruta, la del trabajo con resultados. La mesa interinstitucional instalada desde el inicio del sexenio ha permitido que, por ejemplo, la vacunación contra el sarampión alcance a niños que de otra forma quedarían en el limbo estadístico, o que una mujer embarazada que cruzó la frontera hace tres días pueda tener control prenatal sin que nadie le pida un comprobante de domicilio que no tiene.
Cuenta Omar Gómez Cruz, el secretario de Salud estatal, que durante una de las primeras reuniones con organismos internacionales, alguien preguntó si realmente estaban dispuestos a atender a población migrante sin importar su estatus. La respuesta fue tan rápida que hasta sorprendió: desde el primer día, sin aspavientos, ya lo estaban haciendo. Esa anécdota, que parece menor, explica mejor que cualquier discurso por qué Chiapas se ha convertido en referente nacional en la materia. El proyecto intersectorial presentado por la OPS/OMS contempla acciones en salud mental, control de enfermedades infecciosas y salud sexual. En la práctica, ello significa que un adolescente venezolano que viaja solo pueda acceder a métodos anticonceptivos sin que nadie le juzgue, o que un trabajador haitiano con sospecha de tuberculosis reciba el tratamiento completo, no por caridad, es en realidad una responsabilidad sanitaria, ya que la salud pública no entiende de nacionalidades.
El gobernador Eduardo Ramírez ha dicho que no escatimarán recursos para la prevención. La frase, en cualquier otro contexto, sonaría a lo mismo de siempre; toda vez que históricamente las promesas abundan para después ser superadas por las excusas, pero hoy, al escuchar al Gobernador Eduardo Ramírez hablar de inversiones y acciones, tiene otro peso. Por ello, los programas de empleo temporal en municipios fronterizos, vinculados a la estrategia sanitaria, son una apuesta que busca atacar de frente la relación entre movilidad precaria y enfermedad. Por supuesto, el camino no es fácil, sabiendo cómo se recibieron las cosas. La infraestructura hospitalaria de la frontera sigue siendo insuficiente para la demanda real. Hay días en que el Centro Multiservicios parece un mercado en día de plaza, con gente formada desde temprano. Y la cartilla de salud tendrá que demostrar, con el tiempo, que no es solo un papel bonito, sino una llave efectiva para acceder a servicios en todo el país, no solo en Chiapas.
En Chiapas las cosas se están moviendo rápido y tomando sentido, y no es menor. Durante años, la narrativa dominante sobre la migración en la frontera sur fue la de la amenaza. Ahora, un gobernador sentado con la OPS/OMS y la Secretaría de Salud federal discute cómo mejorar la atención para quienes llegan cansados, enfermos y, hasta devastados. Eso es gobernar con humanismo y responsabilidad.
Seppuku: El coordinador del Partido Verde en el Senado de la República, Manuel Velasco Coello, señaló que no hay consenso en torno a la reforma electoral que propone la presidenta Claudia Sheinbaum, sin embargo, asegura que aún no se ha agotado la negociación entre Palacio Nacional y los partidos aliancistas como el PVEM y el PT, pese a que la presidenta anunció que la próxima semana enviará la iniciativa al Congreso. Todo pinta que la liga se seguirá estirando.
Gracias querido lector, con gusto recibo comentarios, NOS LEEMOS EN LA PRÓXIMA…




















































