A la protesta se sumaron 13 sindicatos gremiales y la Central de Trabajadores de Argentina
PORTAVOZ/AGENCIAS
La huelga general de 24 horas convocada por los sindicatos contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei paralizó este jueves gran parte de Argentina, mientras decenas de trabajadores se dirigen hacia el Congreso, donde se debatirá el proyecto que cambiará radicalmente las condiciones del trabajo en el país.
La última huelga general de la CGT fue el 10 de abril de 2025, aunque tuvo un acatamiento dispar porque no se plegó parte del transporte público.
Bajo un fuerte operativo de seguridad, los trabajadores intentaron llegar al Congreso en el centro de Buenos Aires, en una jornada en la que no funcionaron trenes, aviones, subterráneos (metro) ni la mayoría de las líneas de colectivos (autobuses).
La Confederación General del Trabajo (CGT), la mayor central obrera y convocante de la cuarta huelga general durante el Gobierno del ultraderechista Milei, lideró la convocatoria de esta medida de fuerza, iniciada la pasada medianoche.
“El acatamiento es importantísimo, ya desde ayer a la noche los sectores fabriles con turnos nocturnos empezaron a dejar sus puestos de trabajo”, afirmó a Radio Rivadavia Jorge Sola, uno de los tres secretarios generales de la CGT.
A la protesta se sumaron 13 sindicatos gremiales y la Central de Trabajadores de Argentina (CTA), mientras que los servicios esenciales, como la salud pública, también registran interrupciones parciales.
La Cámara de Líneas Aéreas en Argentina (JURCA) informó de la cancelación de más de 400 vuelos, que han afectado a más de 64 mil pasajeros y clientes de carga.
La medida de fuerza se da en el marco de una economía que presenta síntomas de caída de la actividad fabril, con más de 21 mil empresas cerradas en los últimos dos años y la pérdida de unos 300 mil puestos de trabajo, según fuentes sindicales.
La Secretaría de Trabajo conminó a los trabajadores de trenes y autobuses a abstenerse de llevar adelante “toda medida de acción directa”.
El Gobierno anticipó, además, que descontará de los salarios la jornada a aquellos empleados públicos que se sumen a la huelga, puesto que hasta la fecha esto no ocurría en Argentina.
En paralelo, sindicatos y organizaciones de izquierda se movilizan en distintos puntos del país, mientras los accesos a la capital argentina permanecen bajo fuerte custodia de la Gendarmería, en un clima de tensión.
Según una estimación preliminar del Instituto de Economía de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), el costo económico de la huelga oscilaría entre 400 y 600 millones de dólares, pero la cifra exacta la va a terminar el nivel de adhesión.
El eje de la protesta es la reforma laboral que ya recibió el visto bueno del Senado el 12 de febrero, cuando se desató una batalla campal entre policías y manifestantes en las inmediaciones del Congreso.
Fue debatida por la Cámara Baja, este jueves, en una sesión que extendió durante varias horas y comenzó a partir de las 14.00 horas (17.00 GMT).
PUERTOS PARALIZADOS
La medida de fuerza también paraliza importantes terminales portuarias como la de Rosario, uno de los mayores agroexportadores del mundo.












































