Advirtieron que, de persistir la contaminación, se pasará a la Fase 2 con suspensión total de clases
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
La zona metropolitana de Chiapas enfrenta una de sus crisis ambientales más severas en lo que va del año. La combinación de las altas temperaturas y la proliferación de incendios forestales en los alrededores de la capital ha provocado que una densa capa de contaminantes se estacione sobre la cubeta de Tuxtla Gutiérrez y municipios aledaños, obligando a las autoridades educativas y de Protección Civil a implementar medidas restrictivas inmediatas para salvaguardar la salud de miles de estudiantes.
Ante este escenario, el Comité Estatal de Emergencias, integrado por la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (SEMAN), la Secretaría de Salud y Protección Civil, realizó un monitoreo exhaustivo que confirmó lo que los ciudadanos ya temían: la calidad del aire ha alcanzado niveles de riesgo para la población vulnerable.
RESTRICCIONES EN EL SECTOR EDUCATIVO
Aarón Armando Pérez Chacón, coordinador de Protección Civil Escolar, informó que la respuesta institucional fue inmediata tras la emisión del boletín informativo de la Secretaría de Salud la noche anterior. La instrucción principal ha sido el cese de cualquier actividad que exponga a los menores a las partículas suspendidas en la atmósfera.
“Las personas de SEMAN, Secretaría de Salud y Protección Civil se percataron de la mala calidad del aire que existe en el área metropolitana. Esto abarca Tuxtla, Suchiapa, Chiapa de Corzo y Berriozábal. Las acciones que se tomaron ayer a partir de las ocho de la noche fue suspender las actividades físicas o las actividades al aire libre que tienen los niños y los jóvenes dentro de los centros escolares”, puntualizó Pérez Chacón.
Esta restricción afecta directamente el desarrollo de las clases de educación física y los ensayos cívicos. Con la cercanía del 24 de febrero, Día de la Bandera, muchas instituciones se encontraban en plena preparación de escoltas y bandas de guerra, actividades que hoy han sido silenciadas por la contingencia.
“Actividades que tengan fuera, por ejemplo, ahorita me imagino que están ensayando las escoltas para las demostraciones del 24 de febrero; ese tipo de actividades se tienen que suspender. Se prioriza que los alumnos estén dentro de las aulas con las ventanas cerradas para procurar que no entre el humo o las partículas que están suspendidas en el aire”, añadió el coordinador.
Aunque por el momento las clases teóricas continúan dentro de los salones, el protocolo de Protección Civil Escolar contempla un escenario más drástico si las condiciones climatológicas y los incendios no ceden. La acumulación de partículas PM2.5 y PM10 capaces de penetrar profundamente en el sistema respiratorio determina el paso a la siguiente etapa de seguridad.
Pérez Chacón fue enfático al explicar que la permanencia de estos contaminantes en el ambiente es el factor determinante para cerrar las escuelas por completo: “En la fase 2 es cuando se suspenden las labores como tal educativas, derivado del tiempo que llevan las partículas en el aire, y estas partículas son provocadas por los incendios que están alrededor del área metropolitana”.
La medida ha generado una reacción inmediata entre padres de familia y docentes, quienes ven con preocupación la recurrencia de estos eventos año con año.
En un recorrido por diversas escuelas del centro y poniente de Tuxtla, se pudo constatar que los patios de recreo lucen vacíos, una imagen inusual para un día de jornada escolar regular.
Las autoridades recordaron que esta situación es una consecuencia directa de las quemas agrícolas no controladas y los incendios forestales provocados. Mientras las brigadas de combatientes de fuego luchan en las periferias de la zona metropolitana, la población urbana padece las consecuencias respiratorias.
La Secretaría de Salud recomienda el uso de cubrebocas en exteriores si es estrictamente necesario salir, evitar el uso de lentes de contacto y mantener una hidratación constante.





































