Ante rumores de demolición, ciudadanos impulsan el rescate del antiguo recinto que tiene un valor regional
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Impulsada por el temor a una posible demolición, en Huixtla comenzó a tomar forma una iniciativa ciudadana para rescatar la antigua estación ferroviaria de Huehuetán y convertirla en museo comunitario. El inmueble, levantado a inicios del siglo XX tras la llegada del tren en 1908, permanece hoy sin puertas y con deterioro visible. La obra moderna de la Línea K avanza en la región, pero el edificio histórico quedó fuera de la conversación oficial.
El valor del inmueble no es menor si se considera que Chiapas cuenta con más de mil monumentos históricos registrados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, muchos de ellos rescatados mediante gestiones locales. La estación podría incorporarse a esa red patrimonial si existiera voluntad institucional. En su interior aún permanecen carritos de trabajo ferroviario y material gráfico antiguo que vecinos resguardan con la intención de exhibirlo.
El contexto ferroviario actual añadió una dimensión estratégica al debate, dado que el Corredor Interoceánico proyecta fortalecer la movilidad y el comercio en el sur del país. Según datos oficiales del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, la rehabilitación de líneas férreas busca detonar desarrollo regional en varios municipios de la costa chiapaneca. Integrar la estación antigua como museo permitiría conectar la infraestructura contemporánea con su raíz histórica.
Desde una perspectiva económica, el turismo cultural aportó alrededor del ocho por ciento del Producto Interno Bruto nacional antes de la pandemia, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Turismo federal. Un espacio cultural en Huixtla podría atraer visitantes vinculados al interés ferroviario y académico. La recuperación del inmueble abriría oportunidades comerciales para pequeños negocios locales.
A medida que las obras avanzan hacia Tapachula y se anuncian nuevas etapas ferroviarias, habitantes insistieron en que el pasado no debe quedar reducido a escombros. La conservación del edificio dependerá de gestiones municipales ante instancias federales y culturales. El debate trascendió la estructura física y apuntó a la memoria colectiva de la región. Huixtla enfrenta la decisión de demoler un vestigio o transformarlo en punto de encuentro histórico.











































