Tras años de caminos separados, el trío venezolano volvió al estudio con una canción que honra su historia y proyecta su presente
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Hay regresos que se anuncian con nostalgia y otros que irrumpen con una canción que cambia la conversación, y en el caso de Americania el punto de partida se llama Ojos Nuevos, un sencillo que no mira hacia atrás con melancolía sino con una lucidez distinta. Más que un reencuentro, la banda venezolana propone una relectura de sí misma desde la madurez y la distancia.
Formados en 2008 por Armando Añez, Ítalo Pizzolante y Álvaro Casas, el trío irrumpió en la escena caraqueña en un momento en que predominaban propuestas más estridentes y de alta intensidad, y optó por un camino distinto al apostar por armonías vocales cuidadas, melodías luminosas y una sensibilidad pop influida por Brian Wilson, Phoenix y Spinetta, sin perder identidad propia. Esa combinación, elegante y emotiva, los convirtió en un proyecto de culto incluso antes de que La Fiesta del Rey Drama lograra circular con la amplitud que merecía.
La separación llegó cuando el proyecto apenas comenzaba a consolidarse y la vida llevó a sus integrantes a establecerse en distintos países, lo que dejó una discografía breve, pero de fuerte impacto emocional que con los años encontró nuevas generaciones de oyentes. Una década después, siete mil voces corearon sus canciones en un festival que confirmó que el lazo con el público seguía intacto y que la historia de la banda aún tenía capítulos por escribirse.
Con ese impulso comenzaron a escribir de nuevo y entendieron que la complicidad que los unía desde la infancia seguía, decisión que los llevó a trabajar otra vez con Héctor Castillo y a sumar a Gustavo Guerrero para dar forma a Saludos de Americania (2026), un disco que apostará por la canción como territorio íntimo.
En ese proyecto musical aparece Ojos Nuevos, un bolero psicodélico que rinde homenaje al compositor Ítalo Pizzolante Balbi y que, entre ecos de Sinatra, Los Panchos y The Flaming Lips, termina hablando del propio grupo dispuesto a mirarse distinto. La canción no solo inaugura una nueva etapa, también confirma que Americania entendió que crecer implica volver al origen con otra perspectiva.
Bueno, con todo esto que ha pasado últimamente, ¿cómo ha sido el lanzamiento del single doble y la preparación de la gira que tienen ahora? “Ha sido un proceso intenso, muy de corredera, corriendo entre promocionar el single doble, cada uno con su videoclip, y al mismo tiempo mandando a hacer los vinilos para la gira. Montar la banda en vivo, organizar ensayos y logística ha sido un trabajo constante, pero todo nos emociona muchísimo”, respondieron.
Vi el vídeo de “Los que más quiero”, y quería preguntarles sobre la forma en que surgió, la grabación y su estilo visual. “Ese video fue hecho principalmente con teléfonos, grabando material durante la composición y grabación del disco. Álvaro, uno de nosotros, siempre ha disfrutado hacer piezas documentales de estos procesos y fue él quien planificó, visualizó y editó todo. La crudeza del material termina siendo parte de su encanto y autenticidad”, recordaron.
¿Creen que esa decisión de grabar con teléfonos le dio al video una energía distinta? “Sí, totalmente, la mayoría del material es con móviles, quizá haya una pequeña cámara por ahí, pero el hecho de que sea así crudo le da frescura y proximidad. Captura la esencia de estar siempre presentes durante la creación, algo que quizá no habría logrado una cámara profesional”, explicaron.
Hablemos del estado emocional de la banda ahora que vuelven a tocar juntos después de tantos años. ¿Cómo se sienten al respecto? “Nos sentimos muy emocionados, porque llevábamos 10 años sin sacar música juntos. La banda estuvo separada, pero la idea de volver a encontrarnos, componer y ver que todo sale ya en canciones, videos y arte es algo que aún nos parece irreal y emocionante”, contestaron.
En “Los que más quiero” hay una frase que dice “todo encuentra su lugar”, ¿cómo se refleja eso en su música ahora? “Para nosotros significa hacer siempre lo más honesto, ser fieles a lo que sentimos y a cómo nos conectamos los tres. Encontrar canciones que nos hagan sentir contentos y libres, con identidad propia, ha sido clave. Cada tema puede explorar distintos universos sonoros, desde lo experimental hasta lo más melódico, y siempre reflejando nuestra voz conjunta”, afirmaron.
La instrumentación parece muy flexible, ¿cómo lo manejan en este proceso creativo? “Exactamente, no hay roles rígidos, lo que pide la canción determina quién hace qué, ya sea, teclados, guitarra, voz, batería. Todo surge de manera orgánica según lo que necesita cada canción y cómo queremos que suene. Esa libertad nos permite experimentar y mantener frescura en cada pieza”, aclararon.
Formados en 2008 y separados en 2013, ¿cómo fue reencontrarse después de tanto tiempo? “Fue un proceso gradual, porque siempre nos mantuvimos muy cerca como amigos, la banda estaba separada. Después nos reunimos para composición y de ahí fluyeron muchas ideas. Abrir esa puerta otra vez no fue automático; implicó decidir conscientemente que queríamos hacer música juntos de nuevo”, aseguraron.
¿Hubo algún miedo o incertidumbre al retomar la banda después de la separación? “Sí, en parte era abrir algo que pensábamos cerrado para siempre, pero la amistad, las ganas de crear y las ideas nuevas nos hicieron decidirnos. Ver que había ilusión y motivación fue clave para dar el paso y volver a hacer música como trío”, aceptaron.
Hablemos del poder de la palabra y la música en su proceso. ¿Qué han aprendido de ambas cosas a lo largo de su carrera? “Le damos mucha importancia a las palabras, siempre buscamos honestidad y precisión. Lo que cantamos es lo más expuesto, lo que está en primera fila. Si somos sinceros con nosotros mismos, esa verdad se transmite al oyente, y permite que se conecte con nuestra música desde su propia experiencia”, aseveraron.
¿Y qué papel juega la música como herramienta para ustedes? “La música es liberadora y sanadora. Es un medio para expresar emociones, conectar con experiencias personales y colectivas, y compartirlas de forma honesta. Nos permite explorar sentimientos profundos y transmitirlos sin filtros”, agregaron.
¿Cómo describen la sensación de tocar ante público después de tantos años separados? “Fue increíble, tuvimos un concierto hace tres años en Caracas que nos demostró que la banda nunca perdió contacto con la gente. La emoción de ver tanta gente cantando nuestras canciones nos llenó de energía y nos reafirmó la decisión de volver a crear juntos”, añadieron.
Ese encuentro con los fans, ¿fue gasolina para seguir trabajando en nuevas canciones? “Sí, totalmente. Ver la conexión con el público, su entusiasmo y curiosidad por lo nuevo nos motivó a avanzar, a componer y a producir material fresco que no dependa solo de la nostalgia de los discos anteriores”, comentaron.
Hablemos de Ojos Nuevos, su sencillo debut del nuevo álbum. ¿Qué representa para ustedes? “Es un tema que habla de volver a ser, de reconciliarnos con la música y con nosotros mismos como banda. También reflejó nuestras experiencias individuales y colectivas después de años separados, y la oportunidad de reencontrarnos con esa pasión que nos une desde niños”, apuntaron.
La letra de “Ojos Nuevos” parece muy personal, ¿cómo surgió la idea? “Ítalo la presentó a Armando y fue clave para que todos decidiéramos que la banda debía reunirse. Es un homenaje a experiencias familiares, personales y también al propio vínculo entre nosotros tres, redescubriendo nuestra amistad y nuestra música desde una perspectiva renovada”, destacaron.
La producción del álbum involucró a Gustavo Guerrero y otros colaboradores, ¿cómo influyó esto en la identidad sonora? “La colaboración permitió integrar diferentes perspectivas y referencias musicales sin perder nuestra esencia. Se sumaron influencias de cantautores, psicodelia y texturas diversas que enriquecieron las canciones, manteniendo nuestra identidad y aportando frescura a cada tema”, enfatizaron.
¿Cómo sienten la libertad creativa en este proceso? “Es fundamental. Nos sentimos libres de explorar distintos géneros, arreglos y sonidos sin limitaciones. Cada canción encuentra su propia voz, y la producción respeta esa diversidad, lo que hace que el álbum sea auténtico y coherente con nuestro presente”, indicaron.
¿Qué aprendieron del tiempo separados y de sus proyectos individuales? “Aprendimos mucho sobre nuestro lenguaje musical y sobre cómo comunicarnos como amigos y músicos. Cada proyecto individual aportó experiencias, habilidades y confianza que ahora se reflejan en nuestra colaboración y en la madurez de la música que estamos creando juntos”, precisaron.
¿Cómo se vivió el proceso de composición y grabación después de tantos años? “Fue un proceso de descubrimiento y disfrute. Componer juntos otra vez nos devolvió la emoción de la creación compartida. Grabábamos, rebotábamos ideas, explorábamos sonidos y arreglos, siempre con la intención de ser honestos con nuestra identidad y sentimientos”, recalcaron.
¿La gira internacional ha cambiado su perspectiva sobre el proyecto? “Sí, nos enfrenta a nuevos retos y nos obliga a adaptarnos a esta etapa de la banda. Es un aprendizaje constante sobre cómo comunicar nuestra música y mantener contacto con fans de distintos lugares, además de cómo llevar nuestras canciones al vivo con la energía que merecen”, reconocieron.
¿Cuál ha sido la parte más gratificante de esta nueva etapa? “Ver que las canciones llegan a la gente, escuchar su reacción, y sentir que la banda sigue viva en su esencia. La música conecta emociones y experiencias, y esa retroalimentación nos da fuerza para seguir creando”, señalaron.
¿Qué dejaron atrás con este álbum y qué descubrieron de sí mismos? “Dejamos atrás años de separación y cierta incertidumbre sobre el futuro de la banda. Descubrimos que nuestra amistad y nuestra música siguen vivas, que aún podemos crear juntas experiencias que nos emocionan y nos permiten crecer como individuos y como colectivo”, sostuvieron.
¿Qué ha cambiado en su manera de ver la banda tras este proceso? “La vemos como un organismo vivo que evoluciona con nosotros. Cada canción, cada ensayo, cada concierto nos recuerda que nuestra música y amistad tienen espacio para crecer, explorar y reinventarse. Es un proyecto que sigue aprendiendo y sorprendiéndose a sí mismo”, subrayaron.
Para terminar, ¿qué esperan del futuro de Americania? “Esperamos seguir descubriendo nuevas facetas, experimentar con la música y compartir experiencias con la gente. Estamos abiertos a lo que venga, emocionados por tocar en vivo, grabar, y permitir que la banda continúe siendo un lugar de encuentro, creatividad y amistad duradera”, concluyeron.












































