Manuel Velázquez
¿Es posible seguir concibiendo el arte únicamente desde la perspectiva del “mundo del arte” y de los productos que impactan ese mundo? ¿O se puede pensar lo artístico también desde la perspectiva de lo cotidiano, de lo utilitario y de lo ornamental? ¿Cabe lo artístico en la vida cotidiana al ser atravesado por otras ciencias y saberes?
Picasso, Calder, Giacometti, Man Ray, Max Ernst o Braque fueron también diseñadores de obra utilitaria, cultivaron una faceta del arte íntima y cotidiana, como son los diseños y accesorios. Hoy la cerámica de autor, la joyería de artista, el arte utilitario o aplicado y los accesorios viven un momento de renacimiento con una nueva generación de autores, entre los que destacan en la esfera internacional: Jeff Koons, AiWeiwei, Anish Kapoor, Frank Stella, Murakami y Miquel Barceló.
El arte no debería ser un elemento aislado, reservado exclusivamente para espacios como museos o galerías. Por el contrario, debería ser una parte integral de nuestra vida diaria. La tendencia a segregar el arte de la vida cotidiana ha llevado a que se perciba como algo elitista, accesible solo para aquellos que tienen la oportunidad de visitar espacios culturales. Sin embargo, el arte está presente en todos los aspectos de nuestra vida. Se manifiesta en la arquitectura de los edificios, en el diseño de los espacios públicos, en la estética de los objetos que utilizamos a diario y en la creatividad de las personas que nos rodean.
Al reconocer y valorar esta presencia, podemos comenzar a integrar el arte de manera más consciente en nuestra vida cotidiana. La incorporación de elementos artísticos en la arquitectura y el diseño de interiores puede transformar entornos y crear atmósferas únicas. La creación de objetos funcionales que también sean estéticamente agradables puede agregar un toque de creatividad a nuestra vida diaria.
Al integrar el arte en nuestra vida diaria, podemos crear un entorno más rico y significativo. Esto no solo enriquece nuestra experiencia personal, sino que también puede tener un impacto positivo en nuestra comunidad y en la sociedad en general. La creatividad y la expresión artística pueden ser fomentadas en la educación y en la comunidad, lo que lleva a una sociedad más innovadora y diversa.
En este sentido, es fundamental adoptar una filosofía del arte que valore su presencia en la vida cotidiana. Al hacerlo, crearemos un mundo más rico, diverso y significativo, donde el arte sea una parte integral de nuestra existencia. Esto lleva a una mayor apreciación y comprensión del arte, y a una sociedad más creativa y próspera.
El arte integrado a la vida de las personas representa una alternativa viable con relación a las posibilidades de inserción del arte en el entorno inmediato. Es importante buscar una apertura total a la innovación, jugando con la combinación de materiales digitales y tradicionales e implementando las tecnologías de reproducción digital, las cuales no solo agilizan los procesos de producción, sino que abren nuevas vías para la creatividad. El recurso del trabajo manual también se revaloriza como parte del proceso creativo. En cierto modo, las piezas constituyen una fusión de las artes, los diseños y las artesanías.
Los creadores sostienen vínculos con diversos mercados que abarcan desde el diseño de joyería hasta el diseño de accesorios, pasando por escultura, la cerámica utilitaria y la ilustración. El arte integrado a la vida se convierte, de esta forma, en un campo de reflexión y experimentación sensorial, formal y simbólica a través de la confrontación y el diálogo entre la tradición y la innovación, entre los materiales naturales y los medios digitales, entre las técnicas manuales y las nuevas tecnologías, entre la identidad local y el desarrollo global, erigiéndose en una alternativa cultural y de mercado.




















































