Productores que cumplen normas oficiales enfrentan desventaja ante artículos falsificados
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Mientras el consumo de productos naturales gana terreno en mercados locales y digitales, la presencia de propóleo adulterado comenzó a encender alertas entre especialistas y productores apícolas. Desde el Laboratorio de Servicios de Análisis de Propóleos, su responsable de calidad advirtió que algunas muestras comercializadas como naturales presentaron alteraciones químicas que evidenciaron procesos sintéticos, lo que distorsionó la competencia y puso en riesgo la confianza del consumidor.
Aunque los casos detectados no son masivos, las pruebas de laboratorio han identificado sustancias que no corresponden al propóleo auténtico recolectado por abejas. Estas variantes, elaboradas con aceites esenciales procesados o compuestos artificiales, suelen venderse a menor precio y desplazan en el mercado a quienes cumplen con estándares sanitarios y procesos tradicionales.
Si se considera que México produjo más de 57 mil toneladas de miel en 2023, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, y que Chiapas figuró entre los principales estados apícolas del país, la alteración de derivados como el propóleo impacta una cadena productiva amplia. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía reportó que la apicultura generó ingresos para más de 43 mil productores a nivel nacional, muchos de ellos en comunidades rurales.
Bajo ese contexto, el incumplimiento de la Norma Oficial Mexicana 003 relacionada con productos apícolas inició una competencia desleal que presiona a la baja los precios del producto legítimo. Datos del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera indicaron que México se mantiene entre los 10 exportadores de miel en el mundo, lo que pide estándares de calidad estrictos para conservar mercados internacionales.
Aunque las muestras adulteradas analizadas no provienen de la comarca, la advertencia buscó prevenir que la práctica se extienda a la región y afecte a productores de abejas nativas y meliponas. El fortalecimiento del consumo local y la verificación de origen aparecen como medidas clave para proteger una actividad que, además de aportar a la economía regional, cumple un papel esencial en la polinización y la seguridad alimentaria.











































