Representa la posibilidad de que una entidad históricamente rezagada en educación se convierta en un laboratorio de políticas con potencial de réplica internacional
ARGENIS ESQUIPULAS/PORTAVOZ
Mientras en la capital del país se entregaban reconocimientos oficiales, en Los Altos de Chiapas ocurría algo inusual: la mirada del mundo estaba puesta en un rincón de México donde el rezago educativo parecía eterno. Adolfo Rodríguez, especialista en educación de la UNESCO, caminaba por San Cristóbal con una certeza que comenzaba a tomar forma de documento oficial: lo que está ocurriendo en Chiapas no es un programa más de alfabetización.
“Estamos observando detenidamente el programa que se realiza en Chiapas porque podría ser un buen ejemplo para México, para la región y para el mundo”, afirmó Rodríguez en entrevista exclusiva. Detrás de sus palabras hay un proceso de análisis que involucra lo pedagógico, lo social y lo político. “Incluso, el ejercicio mismo de política gubernamental es motivo de observación”, precisó.
La declaración del especialista de la UNESCO no es un gesto diplomático. Representa la posibilidad de que una entidad históricamente ubicada en los últimos lugares de los indicadores educativos nacionales se convierta en un laboratorio de políticas públicas con potencial de réplica internacional.
A más de un año del inicio de “Chiapas Puede”, programa emblema de la Secretaría de Educación estatal que encabeza Roger Mandujano Ayala, las cifras comienzan a respaldar lo que en principio parecía una meta inalcanzable: 147 mil personas alfabetizadas de una meta de 500 mil. Los municipios de Nicolás Ruiz y Huixtán ya han levantado la bandera blanca que los acredita como territorios libres de analfabetismo.
Pero lo que realmente ha captado la atención de la UNESCO no es únicamente la cantidad de personas que aprendieron a leer y escribir, sino la arquitectura institucional que lo hizo posible.
“Hay muchos puntos de vista que estamos monitoreando. Uno tiene que ver con lo pedagógico, otro con el sentir social del programa y uno más con los aprendizajes que puede dejar para otros territorios e incluso para otros países”, explicó Rodríguez.
El especialista enfatizó que la alfabetización en el siglo XXI no puede medirse con los estándares del pasado. “La UNESCO promueve una alfabetización mucho más amplia que solo saber leer y escribir o utilizar herramientas básicas de conteo; se requiere una alfabetización funcional en el sentido incluso de la alfabetización digital, de la participación de prácticas sociales, del análisis de textos complejos, como identificar cuándo una noticia es falsa de una verdadera”, detalló.
EL PRIMER INFORME: HALLAZGOS Y PENDIENTES
Rodríguez adelantó que ya existe un primer informe de lo observado en Chiapas, el cual será presentado próximamente en San Cristóbal o en la Ciudad de México. El documento, elaborado con la participación de investigadores de diversas universidades chiapanecas, analiza lo ocurrido en 19 regiones del estado a través de observaciones directas y entrevistas.
“Me interesa mucho ese tema para que no se entienda que como UNESCO estamos en un papel de avalar una política que sea momentánea, demagógica. Ese es un asunto que nos interesa porque necesitamos mostrar en México y otras partes que hay políticas que funcionan”, subrayó.
El informe aborda múltiples dimensiones: el impacto de la política en las diversas regiones, la movilización de recursos, la estrategia logística para llegar a comunidades de difícil acceso, la organización de los promotores y la generación de movilidad social. “La estrategia de becar a los educandos, de llegar a sus comunidades y todo eso genera movilidad y energía social, importante para cualquier política, que haya adhesiones, que comparta el proyecto”, explicó.
Uno de los hallazgos más significativos tiene que ver con la transformación de roles de género en comunidades donde tradicionalmente el acceso a la educación había sido privilegio masculino.
“Puede ser que en una comunidad el principal aprendizaje sea que las mujeres hayan decidido alfabetizarse cuando solo los hombres estaban alfabetizados, porque la mayoría de personas que no saben leer ni escribir son mujeres. Eso es un hallazgo muy importante, por pequeñito que sea. Es un cambio. Si el principal cambio que se observa en una región es esa disposición y decisión de las mujeres a decir ‘ahora queremos aprender a leer’, es un hallazgo importante”, afirmó Rodríguez.
Pero el informe no se limita a documentar aciertos. Rodríguez fue enfático al señalar que también se identificaron áreas de oportunidad. “Les pedí que buscaran aquello que motiva a la gente y también los defectos y las inconsistencias del programa porque tampoco podemos solo ver las cosas que están funcionando, sino aquellas que en el camino vamos descubriendo, como la falta de textos. Eso es un hallazgo de las limitaciones del programa. Sí hay avances, pero también se descubren limitaciones”, reveló.
NICOLÁS RUIZ: EL SÍMBOLO DE LO POSIBLE
Mientras la UNESCO afinaba su lupa analítica, en Nicolás Ruiz ocurría algo que ningún informe puede capturar del todo: el llanto de una mujer mayor al firmar por primera vez su nombre, la sonrisa de un campesino que ahora puede leer los letreros en el camino a su parcela, la dignidad recuperada de quienes durante décadas vivieron excluidos del universo de las letras.
El gobernador Eduardo Ramírez Aguilar encabezó en ese municipio el levantamiento de la primera bandera blanca por la alfabetización, convirtiendo a Nicolás Ruiz en el primer territorio libre de analfabetismo en el marco del programa “Chiapas Puede”.
“Uno de mis mayores anhelos es que el Gobierno de la Nueva ERA sea recordado por vencer la ignorancia y devolver la esperanza de una mejor calidad de vida al pueblo chiapaneco”, expresó el mandatario, quien concluirá su gestión en 2030 con la meta de haber transformado el rostro educativo del estado.
Las cifras presentadas por el director general del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), Armando Contreras Castillo, dan cuenta de la magnitud del cambio: tan solo en 2025 se logró alfabetizar a 90 mil 446 personas, una cifra que contrasta drásticamente con las apenas seis mil atendidas durante todo el año anterior.
Contreras Castillo calificó al programa como un referente nacional y destacó la fuerza de la organización comunitaria, particularmente en los pueblos indígenas, como un factor clave del éxito. “Nicolás Ruiz es ejemplo para los otros 123 municipios”, afirmó.
SALUD Y EDUCACIÓN: EL BINOMIO DEL BIENESTAR
La coincidencia no fue casual. Mientras en Nicolás Ruiz se izaba la bandera blanca, en la Ciudad de México la Secretaría de Educación Pública (SEP) entregaba un reconocimiento oficial a Chiapas por la implementación ejemplar de las jornadas de salud escolar en el marco de la Estrategia Nacional “Vive Saludable, Vive Feliz”.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, entregó personalmente el reconocimiento al secretario de Educación de Chiapas, Roger Mandujano Ayala, destacando que el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar se ha convertido en un aliado estratégico de la educación a nivel nacional.
Detrás del reconocimiento existe una arquitectura institucional amplia que incluyó a la Secretaría de Salud estatal, encabezada por Omar Gómez Cruz; el Sistema DIF Chiapas, bajo la dirección de Ana Isabel Granda González; la delegación de la SEP en Chiapas, a cargo de Raúl Bonifaz Moedano; el IMSS-Chiapas, dirigido por Hermilo Domínguez Zárate; y la Dirección de Educación Básica, encabezada por José Hugo Campos Flores.
La Estrategia “Vive Saludable, Vive Feliz” desplegó brigadas en los 124 municipios del estado, alcanzando el 100 por ciento de las ocho mil 363 escuelas públicas de educación básica. De estas, el 95 por ciento fue tamizado, llegando a 766 mil 234 estudiantes. En total, más de 780 mil niñas, niños y adolescentes fueron beneficiados.
El secretario de Educación, Roger Mandujano Ayala, detalló que, en Nicolás Ruiz, 680 mujeres y hombres aprendieron a leer y escribir, convirtiendo al municipio en una auténtica comunidad de aprendizaje. El presidente municipal, Audelio Jiménez Gómez, reconoció que los resultados son visibles y que la comunidad desea continuar su formación educativa.
Pero el testimonio más conmovedor fue el de Yeni Claribel López Pérez, beneficiaria del programa, quien compartió que aprender a leer y escribir significó una oportunidad de vida que durante años parecía imposible. Su historia es una entre miles, pero representa el rostro humano de una política pública que busca trascender los números.
Para René Gregorio Velázquez Santiago, director del Instituto de Evaluación, Profesionalización y Promoción Docente de Chiapas, “Chiapas Puede” es un acto de justicia social que garantiza un derecho humano básico: la alfabetización.
LA MIRADA PUESTA EN EL FUTURO
Adolfo Rodríguez fue claro: el trabajo de la UNESCO en Chiapas apenas comienza. “En un segundo momento vamos a pasar a cuestiones más finas del aprendizaje del proceso propiamente de cuando una persona puede descifrar un texto y seguir en su educación para toda la vida como dice la UNESCO”, adelantó.
El especialista afirmó que “Chiapas Puede” es motivo de aprendizaje en lo técnico y en cuanto a política amplia de educación. “Queremos posicionar a este estado como buen ejemplo para México, para la región y para el mundo”, sentenció.
Mientras tanto, en los 124 municipios de la comarca, la maquinaria de la alfabetización sigue funcionando. Las brigadas de salud continúan su labor. Los promotores comunitarios recorren veredas y caminos. Y miles de chiapanecos, muchos de ellos mujeres indígenas que durante décadas estuvieron excluidas del mundo de las letras, descubren que aprender a leer no solo abre puertas: derrumba muros.
La UNESCO observa. El Gobierno estatal actúa. Y la entidad, ese territorio donde el rezago parecía eterno, comienza a escribir su propia historia. Una historia que, quizá, servirá de ejemplo para México, para la región y para el mundo.
LOGROS CLAVE DE “CHIAPAS PUEDE”
-147 mil personas alfabetizadas en poco más de un año.
-90 mil 446 personas aprendieron a leer y escribir solo en 2025.
-Municipios libres de analfabetismo: Nicolás Ruiz y Huixtán.
-Meta sexenal: 500 mil personas alfabetizadas.
Flor Marina Bermúdez Urbina, coordinadora de la iniciativa, quien en un balance detallado expuso los avances y desafíos de este esfuerzo por revertir uno de los rezagos históricos más profundos de la entidad.
Lejos de ser una acción aislada, Bermúdez Urbina enfatizó que el programa constituye el pilar de una “transformación profunda” necesaria para cerrar las brechas de desigualdad que han marcado a Chiapas por décadas. Sin embargo, reconoció que el arranque no estuvo exento de obstáculos. El principal, dijo, fue el desánimo social: “Muchos ciudadanos habían participado en procesos anteriores de alfabetización que resultaron fallidos, lo que generaba una resistencia natural a involucrarse nuevamente”.
Pese a las resistencias iniciales, los resultados obtenidos en 2025 son contundentes. Gracias a un esfuerzo coordinado entre autoridades y comunidades, más de 150 mil personas han sido atendidas, logrando un impacto sustancial en las estadísticas estatales. De acuerdo con los datos presentados por la funcionaria, el analfabetismo en la región tiene un rostro y origen definidos: siete de cada 10 personas que no saben leer ni escribir son mujeres, y en su mayoría, hablantes de alguna lengua indígena. Es en la zona Altos donde se concentra la mayor demanda de aprendizaje, particularmente entre mujeres de comunidades originarias.
“La falta de recursos económicos ha sido la condena que históricamente impidió a nuestras comunidades asistir a la escuela. Por eso, este programa no solo enseña a leer y escribir; buscamos fortalecer la autoestima de quienes fueron relegados por el sistema”, subrayó Bermúdez Urbina.
Uno de los aciertos señalados por la coordinadora fue el cambio de metodología. En lugar de aplicar fórmulas genéricas, “Chiapas Puede” implementó un esquema de operación microterritorial, identificando los focos rojos de analfabetismo a partir de los censos del INEGI. “Se trabajó de la mano con presidentes municipales y, sobre todo, con asambleas comunitarias para garantizar el acceso de los alfabetizadores a las zonas rurales”, explicó.
En un hecho sin precedentes, el programa ha adaptado materiales educativos para la población sorda, integrando a un sector históricamente invisibilizado por gobiernos anteriores. Con estos avances, la meta del Gobierno estatal es clara: concluir la administración entregando un Chiapas con herramientas renovadas, donde su población pueda dejar atrás “la oscuridad del analfabetismo” y tomar las riendas de su propio desarrollo.




















































