Desde el pasado 19 de enero, los apagones intermitentes han provocado pérdidas millonarias en comercios
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Lo que comenzó como un incidente aislado provocado por las inclemencias del tiempo, se ha transformado en una crisis de servicios públicos sin precedentes para el municipio de Teopisca. A más de un mes del primer colapso eléctrico registrado este 2026, la población se encuentra en un estado de indefensión ante la intermitencia del suministro, mientras la Comisión Federal de Electricidad (CFE) posterga una solución técnica definitiva.
La cronología del descontento inició el 19 de enero, cuando fuertes rachas de viento derribaron árboles sobre el cableado de alta tensión. Sin embargo, lo que debió ser una reparación de rutina ha revelado la fragilidad de la infraestructura que abastece a esta región de Los Altos. A la fecha, el municipio continúa reportando “zonas muertas” y variaciones de voltaje que han puesto en jaque la economía local.
La situación escaló críticamente durante la presente semana. Según reportes de los habitantes del centro de la cabecera municipal y comunidades aledañas, las interrupciones se agudizaron la noche del pasado domingo, extendiéndose de manera errática durante el lunes. Para el martes, desde las ocho de la mañana, el corte fue total en barrios estratégicos, dejando a miles de ciudadanos sin posibilidad de realizar actividades básicas o comerciales.
El impacto no se limita a la falta de iluminación. La irregularidad en el flujo eléctrico ha generado un fenómeno de variaciones de voltaje (picos de energía) que, según denuncian los usuarios, está “quemando” electrodomésticos y equipo industrial. Refrigeradores, televisores y computadoras figuran en la lista de daños patrimoniales que ninguna autoridad ha reclamado como propia para su reparación.
Para un municipio cuya economía depende del comercio detallista y la transformación de productos básicos, la falta de luz es sinónimo de parálisis. Los dueños de carnicerías y pastelerías reportan la pérdida de materia prima perecedera por la falta de refrigeración, mientras que las tortillerías pilar de la alimentación local se ven obligadas a detener su producción, afectando el suministro diario de las familias.
“No podemos trabajar a ciegas ni arriesgar nuestros motores”, señaló un propietario de una peletería local, quien asegura que los ingresos han caído drásticamente en los últimos días. Supermercados y gasolineras también han visto interrumpidas sus operaciones, generando largas filas y desabasto momentáneo en servicios críticos. Incluso los centros de salud han tenido que activar protocolos de emergencia para salvaguardar medicamentos y vacunas que requieren cadena de frío.
La demanda de la población hacia la CFE, mencionan, requiere una revisión integral de la subestación, los transformadores de zona y, principalmente, la sustitución del cableado de alta tensión que cruza las zonas boscosas. Los ciudadanos argumentan que las cuadrillas de la paraestatal suelen realizar reparaciones provisionales que “truenan” a las pocas horas de ser concluidas.
La inconformidad social ha crecido al punto de que grupos de vecinos organizados no descartan movilizaciones o bloqueos en las vías de comunicación si el servicio no se estabiliza de manera inmediata. “Pagamos recibos puntuales y muchas veces con tarifas elevadas; lo mínimo que esperamos es un servicio que no dañe nuestro patrimonio”, sentenció uno de los representantes de los barrios afectados.
Mientras las horas pasan y la oscuridad vuelve a amenazar con caer sobre Teopisca, el llamado se extiende a los niveles federales para que intervengan en la modernización de la red eléctrica de Los Altos de Chiapas.
Hasta este miércoles la CFE no ha emitido un comunicado oficial que detalle un plan de acción a largo plazo para el municipio, dejando a miles de usuarios en la incertidumbre de si, al llegar la noche, contarán con el servicio básico que mueve la vida de esta comunidad.











































