La violencia psicológica, física, sexual y económica persiste entre chiapanecas, esto marca su vida cotidiana, limita su desarrollo personal y social
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Al considerar los resultados de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía entre 2016 y 2021, se percibió que la violencia contra las mujeres en Chiapas no es un fenómeno aislado, sino una constante que atraviesa hogares y relaciones cercanas, al afectar casi a la mitad de las mujeres mayores de 15 años, lo que representó cerca de un millón de personas.
Mientras la violencia psicológica mostró una ligera disminución entre 2016 y 2021, al influir al 32.5 por ciento de las mujeres en 2021 según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la persistencia de estas agresiones reflejó cómo el control, la humillación y la intimidación moldean la vida cotidiana de miles de chiapanecas, lo que condiciona la autonomía y el bienestar emocional de las mujeres del estado.
Los datos sobre violencia sexual revelaron que los hogares también pueden convertirse en escenarios de riesgo; el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) documentó un aumento de 26.8 a 27.9 por ciento de mujeres que han sufrido violencia sexual a lo largo de su vida y un leve incremento en los últimos 12 meses, lo que sugirió que los periodos de confinamiento por la pandemia de la Covid‑19 reforzaron situaciones de vulnerabilidad dentro de la intimidad familiar.
La violencia física y económica, mantiene un peso significativo, puesto que el 22.7 por ciento de mujeres ha sufrido agresiones físicas y 15.8 por ciento violencia económica a lo largo de su vida, cifras que muestran que la amenaza persiste y limita el desarrollo personal y financiero de muchas mujeres en la comarca. La encuesta del Inegi complementó este panorama con hallazgos adicionales sobre la seguridad cotidiana, al destacar que más de 500 mil mujeres se sienten inseguras en sus hogares, casi 200 mil han recibido amenazas de daño físico, 150 mil enfrentaron restricciones sobre su dinero y más de 80 mil han sido víctimas de agresión sexual por alguien cercano en el último año.
Al observar este conjunto de datos, se dibuja un retrato de la violencia que trasciende cifras y estadísticas, dado que, casi un millón de mujeres en la entidad viven con la constante amenaza de la violencia en sus propios hogares y relaciones más cercanas, un recordatorio de que la protección, la prevención y los mecanismos de apoyo efectivos son una urgencia social.











































