La obesidad infantil encendió alertas sobre la formación de hábitos en el hogar
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
A medida que la dieta cotidiana se transforma y los alimentos industrializados ganan presencia en las mesas familiares, la obesidad comenzó a expandirse en Chiapas al mismo ritmo que las carencias económicas y los hábitos alimentarios poco saludables. De acuerdo con estimaciones basadas en encuestas nacionales de salud, alrededor del 45 por ciento de la población adulta vive con sobrepeso u obesidad, lo que confirmó que la entidad atraviesa una transición nutricional que desplazó a la desnutrición como principal preocupación sanitaria.
Dentro de ese cambio, especialistas advirtieron que el problema no se limita al exceso de peso, debido a que muchas personas presentan deficiencias nutricionales al mismo tiempo. La nutrióloga Erika Judith López Zúñiga, coordinadora de la clínica de nutrición de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, explicó que una parte importante de las calorías consumidas proviene de azúcares, harinas refinadas y bebidas endulzadas.
Aunque durante décadas la comarca apareció entre las entidades con mayores índices de desnutrición infantil, los indicadores actuales describen un escenario distinto que combina carencias con exceso calórico. Datos del Instituto Nacional de Salud Pública estimaron que uno de cada tres niños en edad escolar presenta sobrepeso u obesidad, condición que eleva el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas a edades cada vez más tempranas.
Debido a que la alimentación cotidiana está influida por factores económicos y sociales, el acceso a productos baratos y de alta densidad calórica terminó por alterar las decisiones alimentarias de millones de hogares. Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía explicaron que alrededor del 67 por ciento de los hogares en el estado vive en condiciones de pobreza, situación que reduce la posibilidad de elegir alimentos frescos con mayor valor nutricional.
Aunque la discusión pública suele centrarse en el peso corporal, especialistas afirmaron que el problema debe entenderse como una condición metabólica con múltiples consecuencias para la salud. Registros del sistema de vigilancia epidemiológica puntualizaron que la diabetes afecta a cerca del 12 por ciento de la población adulta mexicana, y ese escenario se agrava en contextos donde el sedentarismo, el estrés laboral y el consumo frecuente de bebidas azucaradas se convierten en parte de la rutina diaria.











































