Advirtieron sobre el peligro de consumir mariscos en mal estado y el aumento de emergencias cardiovasculares
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Con el termómetro alcanzando niveles críticos en diversas regiones del estado, las autoridades médicas y cuerpos de socorro han encendido las alarmas. La temporada de calor en Chiapas no solo trae consigo la búsqueda de esparcimiento en ríos y playas, sino también un incremento sustancial en ingresos hospitalarios por patologías que, de no atenderse a tiempo, pueden resultar fatales.
El médico de la Cruz Roja, Javier Sánchez, lanzó un enérgico llamado a la población para extremar precauciones. Según el especialista, el panorama de riesgos se divide en tres frentes críticos, las intoxicaciones alimentarias, las descompensaciones de enfermedades crónicas y los accidentes derivados de la imprudencia recreativa.
Uno de los puntos más preocupantes durante este periodo es la proliferación de bacterias en alimentos de origen marino. La tradición de consumir mariscos durante los días calurosos choca frecuentemente con la falta de una cadena de frío adecuada.
“Mira, una de las principales causas durante este periodo son las intoxicaciones alimenticias por cuestiones de alimentos contaminados”, advirtió el doctor Sánchez. “Tomemos en cuenta que la mayoría de las personas tienden a bien consumir mariscos y a veces los mariscos no tienen, en primera, la temperatura de conservación adecuada; a veces incluso lo consumen prácticamente recién salido del mar, sin las precauciones debidas”.
Esta falta de higiene o refrigeración facilita la aparición de cuadros de gastroenteritis bacteriana severa. Los síntomas, que incluyen diarrea intensa (hasta 10 evacuaciones en un lapso de dos horas), vómito, fiebre y dolor de cabeza, no deben subestimarse. El especialista subraya que la falta de atención inmediata puede derivar en deshidratación aguda o daño renal, comprometiendo la función de los órganos de manera permanente.
Más allá de las infecciones estomacales, las altas temperaturas actúan como un estresor físico que puede desestabilizar a quienes padecen enfermedades crónicas. El Dr. Sánchez señala que el descuido de las dietas y el abandono temporal de la medicación durante las vacaciones son una combinación peligrosa.
La elevación de la presión arterial por el calor, sumada a una mala alimentación, incrementa la incidencia de eventos vasculares cerebrales. Ya sean isquémicos o hemorrágicos.
Infartos agudos al miocardio: Que en muchos casos pueden ser fulminantes.
Crisis hipertensivas: Dolores de pecho y tórax que requieren hospitalización urgente.
La Cruz Roja también reporta un aumento en los accidentes automovilísticos vinculados al consumo de alcohol, que suele incrementarse con el calor. Sin embargo, el peligro no termina en las carreteras; los cuerpos de agua como albercas, ríos y el mar se convierten en escenarios de tragedia por la imprudencia.
La recomendación es esperar un tiempo prudente para la digestión antes de entrar al agua y, bajo ninguna circunstancia, nadar bajo los efectos de bebidas embriagantes.
Para transitar esta temporada con el menor riesgo posible, el personal de emergencia reitera los pilares de la prevención:
-Hidratación constante: Consumir agua purificada o sueros orales, evitando bebidas azucaradas que favorecen la deshidratación.
-Conservación estricta: No dejar alimentos a temperatura ambiente por más de una hora y evitar la refrigeración por tiempos excesivamente prolongados de productos ya cocinados.
-Protección solar: Evitar la exposición directa al sol entre las 11:00 y las 16:00 horas.
-Continuidad médica: No suspender tratamientos para la diabetes o hipertensión bajo ninguna circunstancia.
La seguridad en esta temporada de calor depende de la responsabilidad individual; una decisión informada puede ser la diferencia entre un día de descanso y una emergencia hospitalaria.











































