La Clínica de la Mujer Oriente activa jornadas de diagnóstico ante el incremento del 20 por ciento en casos de mama
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
En el marco de la conmemoración del Mes de la Mujer, la realidad epidemiológica de Chiapas lanza un recordatorio crudo y urgente: la salud no puede esperar a que aparezcan los síntomas. Históricamente, nuestra entidad ha navegado a contracorriente en las estadísticas nacionales de salud pública, pero es en el rubro del cáncer cervicouterino donde el panorama se vuelve crítico, ocupando los primeros lugares en mortalidad en todo México.
Ante este escenario de alerta, la Clínica de Diagnóstico de la Mujer Oriente, en Tuxtla Gutiérrez, ha puesto en marcha una jornada intensiva de detección oportuna.
La directora de la institución, la Dra. Fabiola Narváez Martínez, es enfática al señalar que el estigma de que estos padecimientos son exclusivos de la madurez es, hoy en día, un mito peligroso. La clínica ha registrado un fenómeno preocupante, mujeres chiapanecas de apenas 27 y 29 años están siendo diagnosticadas con patologías que antes se consideraban propias de décadas superiores.
“El grueso de la población que nosotros recibimos oscila entre los 25 y 45 años. Es fundamental entender que el cáncer cervicouterino y el de mama no tienen edad. El riesgo no conoce de actas de nacimiento”, advirtió Narváez Martínez.
Esta mutación en el perfil de las pacientes obliga a las autoridades sanitarias y a la sociedad civil a replantear las estrategias de prevención, instando a las jóvenes a iniciar sus chequeos periódicos mucho antes de lo estipulado en los manuales tradicionales.
A nivel federal, el cáncer de mama se mantiene como el más letal para la población femenina. Sin embargo, en Chiapas, el crecimiento de este mal es vertiginoso. En los últimos cinco años, la incidencia de nuevos casos en el estado ha experimentado un incremento del 20 por ciento, una cifra que refleja tanto una mayor capacidad de detección como un aumento real en los factores de riesgo.
Para combatir esta tendencia, la Clínica de Diagnóstico de la Mujer, tanto en su sede Oriente como Poniente, ofrece una batería de servicios especializados que incluyen.
-Papanicolaou y colposcopia: Fundamentales para detectar lesiones precancerosas en el cuello uterino.
-Mastografía y ultrasonido mamario: Herramientas de imagen críticas para mujeres mayores y menores de 40 años, respectivamente.
-Exploración clínica: El primer filtro para detectar anomalías físicas.
-Diagnóstico nutricional: Un eje preventivo poco explorado, pero vital.
La lucha contra el cáncer no solo se libra en el consultorio, sino también en el estilo de vida. La Dra. Narváez destacó que la obesidad es un factor de riesgo modificable determinante. El exceso de tejido adiposo puede influir en la producción hormonal, favoreciendo el desarrollo de células malignas en el tejido mamario.
Junto a la obesidad, el tabaquismo y la falta de una cultura de chequeo anual se perfilan como los tres grandes enemigos a vencer por la población chiapaneca. La prevención, mediante el uso de tecnología médica y la autoexploración, sigue siendo la única herramienta con una efectividad cercana al 100 por ciento si se aplica a tiempo.
La invitación de las autoridades de salud es abierta y permanente. Acudir a la Clínica de la Mujer Oriente no debe ser visto como un trámite, sino como una medida de defensa personal.











































