A través de una alianza entre la Secretaría de Educación, UNICEF y aeioTU, el proyecto transforma 13 centros de enseñanza
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
En un esfuerzo sin precedentes por redefinir la educación inicial en el sureste mexicano, el estado de Chiapas consolida la implementación del proyecto “Ambientes que Inspiran”. Esta iniciativa, nacida de la colaboración estratégica entre la organización aeioTU, UNICEF México y las autoridades educativas estatales, busca elevar la calidad del aprendizaje en la primera infancia mediante una fórmula que combina la capacitación docente de alto nivel con la metamorfosis de los espacios físicos escolares.
El programa, diseñado para niñas y niños de entre cero y cinco años, rompe con los esquemas tradicionales de enseñanza. En lugar de aulas rígidas, el modelo apuesta por entornos seguros, creativos y, sobre todo, culturalmente pertinentes. Aquí, el juego no es un accesorio, sino el eje conductor; la exploración es el método y la interacción social es la base del conocimiento.
EL “BUEN VIVIR” COMO EJE PEDAGÓGICO
Para el secretario de Educación en Chiapas, Roger Mandujano Ayala, este proyecto no es solo una mejora administrativa, sino una propuesta filosófica sobre el desarrollo infantil. Durante la presentación de los avances, Mandujano subrayó que el modelo promueve una visión integral basada en tres pilares fundamentales que él denomina los componentes del “buen vivir”.
“El primer elemento es el componente subjetivo, que tiene que ver con la identidad y el orgullo de pertenecer a un grupo, compartir una lengua y valores”, explicó el funcionario. A este le sigue el componente intersubjetivo, que se refiere a la capacidad de la comunidad para autogestionar sus necesidades y resolver obstáculos de manera organizada.
Finalmente, el titular educativo destacó el enfoque ecológico, aclarando que el proyecto va más allá del concepto técnico de desarrollo sustentable: “Hablamos de conciencia ambiental, de un sentido profundo de pertenencia con la madre tierra”, puntualizó.
Una de las confusiones más comunes al hablar de “transformación de espacios” es pensar en la simple sustitución de mesas y sillas. Sin embargo, Paola Jiménez Barrios, gerente de proyectos en México de aeioTU, aclaró que el corazón de “Ambientes que Inspiran” es la capacidad instalada en el capital humano.
“No llegamos y transformamos el aula con mobiliario. Hacemos un proceso de formación con los maestros durante un mes. Lo que buscamos es que el espacio tenga la identidad de quien lo habita: los niños, los maestros y la comunidad”, señaló Jiménez Barrios.
Este proceso de formación intensiva permite que los docentes adquieran herramientas para reorganizar sus centros bajo criterios pedagógicos que fomentan la autonomía y el aprendizaje significativo. El entorno se convierte así en un “tercer maestro” que invita a la curiosidad y al respeto mutuo.
A la fecha, la iniciativa ha mostrado resultados tangibles en el tejido social educativo de Chiapas. Actualmente, el proyecto opera en 13 centros educativos estratégicamente distribuidos en los municipios de Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas, Tapachula y Palenque.
El impacto numérico es ya considerable, 810 niñas y niños beneficiados de manera indirecta.
148 docentes capacitados en nuevas metodologías. 225 líderes educativos fortalecidos en diversos territorios.
Uno de los aspectos que más ha cautivado a las autoridades es la implementación de métodos horizontales de resolución de conflictos, como los círculos de comunicación entre infantes, que fomentan la igualdad desde la cuna.
De cara al futuro, las autoridades confirmaron que el proyecto mantendrá su ruta de expansión durante todo el 2026.











































