La migración juvenil y el limitado desarrollo productivo han moldeado la vida cotidiana en la región
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Aunque el municipio de Chapultenango, Chiapas logró sobrevivir a uno de los episodios naturales más devastadores del sureste mexicano, la erupción del Volcán Chichonal ocurrida en 1982 dejó una huella que todavía condiciona su presente social y económico. Con una población cercana a los siete mil 700 habitantes, el territorio permanece entre los municipios con mayor rezago del país.
Aunque el tiempo ha pasado desde la tragedia volcánica que transformó la región, los indicadores sociales ha mostrado una recuperación incompleta que se extendió por décadas. Datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social aseguraron que en Chapultenango más del 28 por ciento de la población vive en pobreza extrema, condición que limita el acceso a alimentación suficiente, servicios de salud y vivienda adecuada para miles de personas.
Mientras los jóvenes buscan oportunidades fuera del municipio, la migración se consolidó como una estrategia familiar para sostener la economía doméstica. Información del Instituto Nacional de Estadística y Geografía puntualizaó que la comarca ocupa uno de los primeros lugares nacionales en población que vive en localidades rurales dispersas, con más del 46 por ciento de sus habitantes en comunidades pequeñas donde el acceso a empleo formal es limitado.
Debido a que el campo continúa siendo el único motor económico disponible, la mayoría de las personas ocupadas depende de actividades agrícolas de baja productividad orientadas al autoconsumo. Registros del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera comprobaron que la entidad generó más de 2.7 millones de toneladas de maíz al año, cultivo que en municipios como Chapultenango se produce para alimentar a las propias familias campesinas.
A medida que la población joven abandona el municipio en busca de empleo en otras entidades o en Estados Unidos, la estructura demográfica comienza a mostrar un vacío en edades productivas que condiciona el futuro local. Cifras de la Secretaría de Bienestar ubicaron a Chapultenango dentro del grupo de municipios con alto rezago social en México, situación que explica por qué, más de cuatro décadas después de la erupción, el municipio todavía enfrenta pobreza y escasas oportunidades económicas.











































