Organismos internacionales y el sector educativo impulsan estrategias para prevenir esta problemática
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El embarazo adolescente continúa siendo uno de los principales retos de salud pública y de derechos humanos en Chiapas, una entidad donde miles de niñas y jóvenes enfrentan maternidades tempranas que afectan su educación, su salud y su proyecto de vida.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la comarca se mantiene entre los estados con mayor incidencia de maternidad adolescente en el país, con una tasa cercana a 78.6 nacimientos por cada mil mujeres de entre 15 y 19 años, una de las más altas a nivel nacional.
Además, en la entidad se han registrado más de 10 mil madres adolescentes de entre 10 y 17 años, lo que refleja la magnitud del problema y la necesidad de fortalecer políticas públicas enfocadas en educación sexual, prevención de violencia y acceso a servicios de salud reproductiva.
Ante este panorama, organismos internacionales como UNICEF han reiterado la importancia de abordar la problemática desde un enfoque integral que no solo contemple la atención médica, sino también la garantía de derechos y la permanencia en el sistema educativo.
La representante de UNICEF en Chiapas, Hanna Monsivais, explicó que el organismo trabaja junto con autoridades estatales para construir una estrategia que permita prevenir el embarazo infantil y adolescente, así como acompañar a quienes ya atraviesan esta situación.
“Este tema de embarazo infantil, embarazo adolescente, es un tema muy importante para UNICEF… cómo podemos acompañar a esa niñez en poder garantizar sus derechos a la salud, a la vida, esos embarazos son sumamente riesgosos… después a poder regresar al sistema educativo si es que tuvieron una interrupción y poder imaginar un proyecto de vida que no sea interrumpido por ese embarazo.
Sin embargo, también hablamos del tema que tenemos que atajar: muchos de estos embarazos se dan en contextos de violencia, muchas veces dentro del hogar, por lo que también debemos pensar cómo protegemos a estas niñas en sus comunidades”.
Monsivais destacó que el organismo mantiene un compromiso de colaboración con las instituciones estatales para construir políticas públicas que reduzcan la incidencia de esta problemática en el estado.
“UNICEF tiene un fuerte compromiso con la Secretaría de Salud en esa estrategia de embarazo adolescente que estamos construyendo”.
Desde el ámbito educativo, autoridades estatales también impulsan acciones orientadas a generar conciencia entre niñas y adolescentes sobre sus derechos y su capacidad para decidir sobre su futuro.
El secretario de Educación, Roger Mandujano, señaló que las estrategias se enfocarán especialmente en comunidades con mayores rezagos, principalmente en la región de Los Altos de Chiapas.
Especialistas coinciden en que el embarazo adolescente está ligado a factores como la pobreza, la desigualdad de género, la falta de información y los contextos de violencia que persisten en diversas comunidades rurales e indígenas de Chiapas.
Frente a este panorama, especialistas señalan que atender el embarazo adolescente implica fortalecer la educación sexual, garantizar el acceso a servicios de salud y crear entornos seguros para niñas y jóvenes, con el objetivo de que puedan construir un proyecto de vida libre de violencia y con mayores oportunidades de desarrollo.











































