La medida busca disminuir el tránsito de camiones pesados y proteger calles y escuelas del ejido La Libertad
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La vida cotidiana en el ejido La Libertad ha estado marcada por el constante paso de camiones cargados de plátano macho, y productores locales han decidido convertir esa dificultad en oportunidad mediante la creación de un centro de acopio que reorganice la logística y reduzca los riesgos para la comunidad, en especial para los niños que cruzan las calles al entrar y salir de la escuela.
Al calcular el impacto de la producción, se estima que cada día salen entre cinco y seis camiones con 20 a 22 toneladas, lo que representa cerca de 130 toneladas de fruta que se envían a Oaxaca, Puebla y la Ciudad de México, y según cifras de la Secretaría del Campo, la región ha visto un aumento del 18 por ciento en la producción anual, lo que confirma la necesidad de infraestructura que acompañe este crecimiento.
El proyecto propone ubicar el centro de acopio a un kilómetro del núcleo urbano, con lo que se reducirían los tiempos de carga en 35 por ciento y los costos logísticos en 22 por ciento, cifras que demuestran cómo una organización estratégica puede transformar la eficiencia productiva y la seguridad comunitaria, permitiendo que la fruta salga de la región con menos interferencias y mayor control sobre la operación.
La integración de productores de municipios cercanos, como Frontera Hidalgo, Metapa de Domínguez y ejidos de Tapachula, convirtió la iniciativa en un esfuerzo colectivo que beneficiará a más de tres mil familias, mientras que un estudio reciente del Instituto Nacional de Estadística y Geografía indicó que la inversión en infraestructura agrícola en zonas rurales aumentó el ingreso familiar en promedio 15 por ciento, esto reforzó la carga económica del proyecto.
Con el acompañamiento de la Secretaría del Campo y la gestión ante las autoridades municipales, la propuesta no solo pretende optimizar la salida del plátano, sino también generar un modelo replicable de desarrollo rural donde la seguridad, la eficiencia y la rentabilidad convivan, lo que justifica que una comunidad organizada puede transformar un problema diario en una estrategia productiva que fortalece tanto la economía local como la vida de quienes la habitan.











































