Miles de familias buscan atención para sus hijas e hijos ante la falta de servicios especializados
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Cuando el aumento de la discapacidad infantil comienza a presionar los servicios médicos en Chiapas, centros especializados como el Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón de Tuxtla Gutiérrez se han convertido en uno de los pocos espacios con atención integral para terapias físicas, neurológicas y del desarrollo. La presión sobre estos servicios suceden en una entidad donde más del 35 por ciento de la población es menor de 18 años, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
A medida que aumenta la detección de trastornos del desarrollo en la infancia, la infraestructura pública destinada a rehabilitación continúa siendo limitada dentro del sistema hospitalario. Registros de la Secretaría de Salud indicaron que en el país existen poco más de 250 unidades públicas de rehabilitación, una cifra que contrasta con el volumen de pacientes que requieren seguimiento terapéutico durante varios años.
Debido a que gran parte de los hospitales públicos concentraron su operación en la atención clínica inmediata, miles de familias deben desplazarse hacia instituciones externas para obtener terapias especializadas. En la comarca, alrededor del 75 por ciento de las personas con discapacidad vive en condiciones de pobreza, según estimaciones del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, lo que incrementa las dificultades para sostener tratamientos prolongados.
La saturación comenzó hacerse visible en las listas de espera y en el flujo diario de pacientes que llegan desde distintas regiones. El fenómeno forma parte de una tendencia nacional, dado que más de 6.1 millones de personas viven con alguna discapacidad en México, de acuerdo con el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de las Personas con Discapacidad.
Cuando se observa el problema desde la realidad local, la saturación de los centros de rehabilitación aparece como una consecuencia directa de la falta de servicios terapéuticos dentro del sistema público. La ausencia de infraestructura suficiente en hospitales y programas institucionales termina por desplazar la atención hacia espacios externos, lo que dejó a miles de familias en la búsqueda de opciones para la rehabilitación de sus hijas e hijos.











































