Docentes de diversas especialidades denuncian el incumplimiento de acuerdos y la opacidad en listas de asignación
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
Lo que inició como una mesa de diálogo se transformó, una vez más, en el cierre total del epicentro político y social de la capital chiapaneca. Este martes, egresados de diversas escuelas normales del estado protagonizaron una intensa movilización que culminó en el bloqueo del cruce estratégico entre la Avenida Central y la Calle Central. La demanda es única, pero compleja: la liberación inmediata y transparente de las plazas docentes que, según los manifestantes, permanecen retenidas en los laberintos administrativos de la federación.
Los jóvenes manifestaron que el sistema de asignación de plazas se ha convertido en un “embudo” que impide el relevo generacional en las aulas chiapanecas. La inconformidad no es nueva, pero ha escalado ante lo que califican como una “falta de respeto” a los procesos de escalafón.
Para los manifestantes, el problema no es solo la falta de empleo, sino la opacidad con la que se manejan las vacantes. Óscar, vocero del movimiento, fue contundente al señalar el hartazgo del grupo frente a las constantes dilaciones.
“La situación por la que estamos aquí es para encontrar una solución a la liberación de plazas… ha sido irresponsable la forma en la que nos han tratado… dependiendo de la respuesta de esa reunión, nosotros vamos a durar poco o mucho tiempo aquí”.
El malestar se profundizó tras la última mesa de trabajo, donde los egresados esperaban recibir los documentos oficiales que acreditaran el número de plazas disponibles y el orden de prelación. Sin embargo, se toparon con sillas vacías y representantes sin capacidad de decisión. Según relatan, la ausencia de las figuras clave en las negociaciones es una táctica recurrente para desgastar el movimiento.
“Nosotros quedamos con más dudas que respuestas… la persona encargada no llegó… mandaron a alguien más y la respuesta fue negativa, no había ningún documento”.
A diferencia de otras movilizaciones que suelen estar fragmentadas por escuelas o regiones, esta protesta destaca por su pluralidad técnica. En el bloqueo participaron egresados de especialidades que, históricamente, han tenido dificultades para ser absorbidas por el sistema educativo debido a la falta de infraestructura o de presupuesto asignado.
Óscar detalló que la protesta agrupa a profesionales de diversas áreas que comparten la misma precariedad laboral.
“Actualmente aquí nada más sabemos 30 y también hay maestros de telesecundaria, preescolar, indígena y deportes”.
La presencia de maestros de educación indígena y telesecundaria es particularmente relevante, puesto que son precisamente estas áreas las que presentan mayor déficit de atención en las zonas rurales de Chiapas, evidenciando una contradicción entre la necesidad de maestros en las comunidades y la retención de plazas en las oficinas centrales.
Desde septiembre del año pasado, los normalistas han intentado destrabar el proceso, pero el diálogo con la Secretaría de Educación Pública (SEP) federal y la USICAMM no ha dado los frutos esperados.
“Hemos tenido respuestas por parte del Estado… pero del sistema federal hemos tenido muchos problemas… que nos atienda una persona que realmente tenga peso”.
Según fuentes gubernamentales, la lentitud se debe a que las plazas dependen de los tiempos de jubilación del personal en funciones, un proceso que suele estar plagado de impugnaciones, trámites burocráticos y evaluaciones de presupuesto que escapan al control inmediato de las autoridades locales.
“Nos han dicho que necesitan tiempo… que es un proceso largo… que tienen problemas para adquirir las plazas porque los procesos de jubilación también son largos”.











































