En un país de desaparecidos… elabora tu kit forense
Sheila X. Gutiérrez Zenteno
El tema del kit forense hecho en casa no es sencillo de abordar, por un lado, están quienes desean aportar desde su experiencia y conocimientos a la búsqueda de personas desaparecidas y el reconocimiento de cuerpos; por el otro, hay quienes señalan que dejar en manos de la ciudadanía el diseño de estos kits es restar al Estado la responsabilidad y obligación de cuidar y brindar seguridad a la ciudadanía. La realidad en México, es que hay más de 132 mil personas desaparecidas y sus familias les buscan. Cualquiera de nosotras o nosotros puede pasar a formar parte de esa estadística.
El armado de los kits para apoyar la búsqueda de personas desaparecidas no es reciente, en México tienen más de 25 años aplicándose debido a que las desapariciones son de larga data. El conteo de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB) en su sitio web parte del año 1952.
A MEDIADOS DE 1990, LA CÉDULA DE IDENTIFICACIÓN INFANTIL
Cuando era niña, viví una época convulsa. Las historias de niñas y niños robados en el extinto Distrito Federal (hoy CDMX) eran cosa de todos los días; el control en las escuelas era muy estricto y para mantenernos en casa nos contaban la historia del robachicos (un señor que llevaba un costal y se robaba a las niñas desobedientes). La historia servía, cuando veíamos a un hombre con un costal corríamos a casa, lamentablemente la realidad no era tan simple; la desaparición de menores ─y de adultos─ era real y no era poca cosa. Se vivía con temor.
Una iniciativa de búsqueda nació en Canal 5. En 1980 iniciaron el segmento de “Servicio a la comunidad” en el que ─40 años después─ continúan presentando fotografías y datos de personas que son buscadas por sus familias.
Entre 1994 y el año 2010, las dependencias de Gobierno buscaron mecanismos para enfrentar el robo y la desaparición de menores de edad. El Centro de Atención a Personas Extraviadas y Ausentes (CAPEA) de la extinta PGJ del Distrito Federal (hoy CDMX) entregó folletos informativos en los que se recomendaba a padres y madres mantener un archivo de identidad casero como una política pública de prevención para agilizar el trabajo de los peritos antes la desaparición de un menor.
La Procuraduría General de la República (PGR) distribuyó volantes donde se sugería el registro de huellas digitales. El DIF Nacional y los estatales, solían entregar tarjetas de cartoncillo para que los padres plasmaran las huellas de sus hijos e hijas, y anotaran también señas particulares como lunares o cicatrices.
Pero como suele suceder en este país, estas ideas no tuvieron su génesis en las dependencias gubernamentales, fueron asociaciones civiles las primeras en promover estas prácticas ante la emergencia por el robo y secuestro de infantes.
Entre 1994 y 1996, la Asociación Mexicana de Niños Robados y Desaparecidos A.C. (AMNRDAC)promovió activamente que las familias guardaran huellas dactilares y fotografías para difusión inmediata en caso de desaparición de un menor para el cotejo oficial en bases de datos criminalísticas. Este fue el primer kit de apoyo para la búsqueda de personas desaparecidas o robadas.
La Fundación de Investigaciones de Niños Robados y Desaparecidos A.C, que tiene presencia en la zona Occidente del país, se fundó a finales de la década de 1990. FIND no resguarda muestras caseras, combate la trata y las adopciones ilegales usando el ADN para desarticular delitos. Esta organización impulsa el uso de pruebas genéticas para confirmar parentescos y presionan al Gobierno para contar con bases de datos genéticos unificadas.
FIND colabora con programas internacionales como DNA Prokids, un proyecto de la Universidad de Granada que propone integrar bases de datos genéticas a nivel mundial. El objetivo es evitar que un niño robado en México sea llevado a otro país y sea adoptado ilegalmente para ello impulsan cruzar información de ADN en las bases de datos disponibles.
En 1997, la Fundación Nacional de Investigación de Niños Robados y Desaparecidos I.A.P. (FUNINDE)diseñó la Cartilla Nacional de Identificación Infantil con estándares forenses (ADN, ficha dental y huellas). La organización civil mexicana inició la difusión de fichas de identidad que incluían rasgos físicos detallados y el uso de muestras de ADN preventivas. Durante más de dos décadas FUNINDE promovió la creación de un perfil genético profesional.
En sus talleres enseñaban la importancia de los datos biométricos, impulsaron una labor más clínica y pericial. Además de los datos del menor, la cartilla incluía el tipo de sangre, la toma de las 10 huellas digitales, la ficha dental, muestras de ADN a partir de tres o más cabellos con raíz, fotografías de frente, de perfil y señas particulares (manchas o lunares). El asunto es que el proceso forense debía ser realizado en laboratorios privados. La fundación canalizaba a las familias interesadas a estos espacios.
FUNINDE tenía claro que el material genético no debía entregarse a ninguna base de datos externa a menos que ocurriese una emergencia real, esto para proteger la privacidad y seguridad del menor. Hasta 2025, distribuían la cartilla gratuitamente en los talleres que impartían. Ese mismo año, Becky Bios planteó que el proceso forense podía realizarse en casa.
EN 2025, UN KIT FORENSE CASERO PARA FUTUROS PERITAJES
Ninguna de nosotras sale de casa pensando que desaparecerá o será víctima de feminicidio, pero la realidad en México nos dice otra cosa. Actualmente la cifra de personas desaparecidas y no localizadas supera las 132 mil víctimas, de ellas 28 mil 852 son mujeres, el resto (más de 100 mil), son hombres; cada mes el número de personas desaparecidas se mantiene entre 25 y 30, según datos de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB). Solo en 2026, en Chiapas, se tiene registro de 10 feminicidios al día de hoy.
En 2025, Becky Bios presentó como parte de su tesis de maestría una propuesta de kit casero forense como respuesta a la desaparición de mujeres en México. El principio es similar en cierto sentido al propuesto tanto por la AMNRDAC y la FUNINDE pero Bios introdujo la técnica de preservación casera de ADN (saliva, uñas y cabello con bulbo) para ser resguardada en casa. Se trata de brindar a quien le interese armar el kit la autogestión total, tanto del proceso como de la tenencia de las muestras.
Bios considera que el Kit por si un día desaparezcoes una herramienta preventiva. Contiene huellas dactilares (que se colocan en una hoja blanca), cabellos con raíz, uñas (de cada dedo de la mano), una muestra de saliva (tomada mediante hisopo bucal), fotografías de rostro y cuerpo completo, una copia de identificación y otros datos como el tipo de sangre, lunares o tatuajes. Todo debe ser reciente. También incluyó el guardado de una prenda usada en una bolsa de plástico o en un bote de vidrio, para situaciones de rastreo con perros (esta debe cambiarse cada seis meses).
Bios propone una metodología de resguardo que permite el almacenamiento de las muestras en dos tantos. Las huellas dactilares impresas en papel, las fotografías (donde se aprecian rasgos distintivos como tatuajes o cicatrices), la muestra de olor (sugiere guardarla en un frasco de vidrio o bolsa hermética), los documentos oficiales y una ficha con datos médicos o dentales se almacenan en un lugar seco y oscuro. Hay que actualizar las fotografías junto con los datos de peso y estatura, especialmente en menores de edad una vez al año.
Las muestras biológicas que contienen ADN (uñas cortadas recientemente, saliva y cabello con bulbo) deben ser frescas y guardarse en sobres de papel; van al congelador para evitar la degradación del material biológico por hongos o humedad. Si se manejan correctamente y se mantiene la cadena de frío, pueden conservarse por muchos años, incluso décadas.,
A diferencia de las fundaciones que iniciaron con estos procesos, el kit de Bios busca mantener la cadena de custodia sin importar que el proceso forense se haya hecho en casa. Por ello es muy importante que el kit sea procesado de tal forma que tenga validez legal para que no sea rechazado por un perito o el Ministerio Público (evitando que aleguen que la muestra fue manipulada); de romperse la cadena, los elementos que forman parte del kit no servirían para nada.
Tanto la toma de muestra como el rotulado del material debe ser preciso y técnico y esto indudablemente requiere de formación. Cada sobre se rotula con los siguientes datos: nombre completo de la persona a la que pertenece la muestra, la fecha de nacimiento (permite establecer la edad al momento de la toma); la fecha de recolección (Día/Mes/Año) ya que esto permitirá al forense saber qué tan antigua es la muestra y el tipo de indicio, hay que especificar claramente si en el sobre hay muestras de saliva, uñas o cabello con raíz (que el cabello cuente con bulbo es fundamental); además del nombre de quien hizo la toma (padre, madre o tutor) y su firma cruzando el sello del sobre.
La cadena de custodia es vital, es importante cuidar el sellado de seguridad y garantizar que el sobre nunca fue abierto después de la toma; para ello Bios señala que hay que cerrar el sobre de papel, pegar una tira de cinta adhesiva sobre la pestaña de cierre y firmar sobre la cinta, una parte de la firma debe quedar en la cinta y la otra en el papel del sobre. Si alguien intenta abrirlo, la firma se romperá y se notará la alteración. Es importante verificar que la humedad no llegue a los sobres, ya que si el sobre de papel se moja por la escarcha del congelador, aparecerá moho y el ADN se destruirá en semanas.
Para evitar esto hay que colocar el kit de ADN en una bolsa de cerrado hermético y echarla al congelador. Se recomienda revisar el estado de los sobres una vez al año. Se debe tener cuidado con el manejo del congelador ya que si este se apaga o se abre constantemente, los ciclos de congelación y descongelación dañan las células, también evitar la exposición a la luz solar directa antes de ser guardado el material porque el ADN se degrada rápidamente. Preparar un kit forense en casa, requiere realmente cuidar el proceso.
¿POR QUÉ EL KIT DE BECKY BIOS ES RELEVANTE?
No hay que olvidar que en el año 2023 se llevó a juicio a Roberto Cabrera Alfaro, extitular de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), él vendió miles de perfiles genéticos de personas desaparecidas y de sus familiares a una empresa privada. No se investigó a la empresa, al personal de la FGR y a las instituciones públicas que pudieron ser cómplices en el tráfico de perfiles genéticos y las y los afectados por el tráfico de ADN no fueron llamados a testificar (como suele suceder en este país, no hay justicia para las víctimas).
Si la CNB es la institución responsable de realizar el conteo oficial de desapariciones y datos tan sensibles como el ADN no están a salvo, ¿qué hacer? ¿Cómo confiar si el ADN de víctimas y familias termina en el mercado negro? La única opción que tenemos entonces, es armar por cuenta propia, con sumo cuidado, nuestro kit forense, como parte de una “cultura de prevención forzada” tanto por el mismo escenario nacional y como consecuencia de la ineficacia del Estado para cuidarnos.




















































