La repetición de estos eventos confirmó debilidad en la vigilancia ambiental y dejó en riesgo la biodiversidad de la zona
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
Ante la mortandad masiva de peces registrada en el canal intercostero de Puerto Chiapas, especialistas han advertido que el episodio no puede entenderse como un hecho aislado, al tratarse de una zona donde los eventos de contaminación han sido recurrentes y, en esta ocasión, con indicios de una posible descarga tóxica proveniente del corredor industrial cercano.
En un contexto donde no existen análisis inmediatos que determinen el origen del contaminante, la falta de capacidad técnica y financiera para realizar estudios ambientales oportunos agravó la situación, al considerar que la Comisión Nacional del Agua documentó que alrededor del 73 por ciento de los ríos y cuerpos de agua en México presentan algún grado de contaminación, lo que incrementó la vulnerabilidad de ecosistemas como los humedales costeros.
Al tratarse de un sistema lagunar reconocido por su valor ecológico, el impacto no solo implica la pérdida de peces visibles, puesto que la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad señaló que México alberga más de 142 humedales de importancia internacional bajo la Convención Ramsar, muchos de ellos amenazados por descargas contaminantes y actividades industriales sin control efectivo.
Conforme se acumulan antecedentes sin resolución, investigadores han señalado omisiones institucionales que permiten la repetición del problema, al tomar en cuenta que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente ha informado que solo cerca del 28 por ciento de las denuncias ambientales en el país derivan en sanciones o medidas correctivas, lo que limita el efecto disuasivo frente a posibles responsables.
En paralelo al daño ambiental, las afectaciones alcanzaron a la economía local y a la seguridad alimentaria de comunidades pesqueras, dado que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía explicó que más de 300 mil personas dependen de forma directa de la pesca y acuacultura en México, lo que vuelve urgente una intervención institucional que detenga el deterioro, garantice investigaciones transparentes y evite que estos eventos se normalicen en la costa chiapaneca.











































