El disco fue grabado casi por completo en su estudio, lo que brindó un control total sobre composición y producción
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
José Bonaparte regresa con un disco que no responde a la urgencia de publicar, sino a la necesidad de decir algo distinto. “Aires, Romanzas y Canciones”, disponible en todas las plataformas digitales, se construyó desde una mirada más personal, donde el tiempo y la experiencia parecen haber afinado no solo su sonido, sino también la manera en que decide contar sus historias.
Lejos de su etapa con Napoleón Solo, el músico granadino planteó aquí un punto de quiebre que no reniega del pasado, pero sí lo reinterpreta. Este nuevo trabajo se percibe como una transición, un proyecto que no busca competir con lo anterior, por el contrario, busca abrir otra conversación con su audiencia, más directa y menos condicionada por la escena.
El álbum también dejó ver a un artista que asumió el control de su propio proceso creativo. La decisión de trabajar desde su estudio no solo respondió a lo técnico, sino a una intención más profunda de cuidar el fondo y la forma de cada canción. Hay una sensación de cercanía en el resultado, como si cada tema estuviera pensado para escucharse sin intermediarios.
Ese mismo enfoque se vio en la forma en que Bonaparte entiende su relación con el público, en especial con el mexicano, que ha seguido su trayectoria desde hace años. Más que una reconexión, este lanzamiento funcionó como una continuidad natural, donde el artista mantiene ese puente sin necesidad de subrayarlo. En ese diálogo, su música encuentra un terreno fértil para seguir creciendo sin perder identidad.
Hacia el cierre del disco aparece “La Mosca”, una canción que condensa el espíritu del proyecto sin imponerlo. En ella, Bonaparte juega con la memoria y lo cotidiano, al incorporar la voz de su hijo en un gesto que aporta cercanía sin perder intención. El resultado no busca ser ostentoso, pero sí dejó claro que este álbum, más que un regreso, es una afirmación de su presente creativo. También sugirió una forma distinta de entender la autoría, donde todo es más abierto, más familiar y conectado con su historia personal.
¿Qué tal, José?, ¿cómo ha sido tu semana? “Pues bien, mis semanas son casi siempre parecidas. Por las mañanas estoy en el estudio grabando y por las tardes voy al conservatorio, donde soy profesor. Ahora además estoy preparando un concierto para este proyecto de José Bonaparte, así que, entre ensayos, grabaciones, se va el tiempo, pero me gusta. Realmente disfruto poder combinar enseñanza y creación, y cada actividad me aporta algo diferente”, mencionó.
Hablemos del disco “Aires, Romanzas y Canciones”, que ya está disponible en plataformas digitales. ¿Cómo te sientes ahora que el material completo finalmente salió al público? “Ha sido un proceso largo, porque el disco lleva tiempo grabado. Decidí sacarlo con mi sello Bombac Music y distribuirlo digitalmente. Estoy contento, la gente lo recibe con cariño, me escriben amigos por redes, y todo eso me hace sentir bien. Ha sido un trabajo muy individual, pero gratificante. También hay cierta sensación de vulnerabilidad al compartir algo tan personal, pero ver que la gente conecta con las canciones es muy reconfortante y me da fuerza para seguir creando”, respondió.
Entiendo. Este es tu primer disco solitario. ¿Sentiste que era un proyecto pendiente que necesitabas completar como artista independiente? “Sí, ha sido un año diferente. Después de dejar de hacer conciertos con Napoleón Solo hace cinco o seis años, y tras giras, nació mi hijo, que ahora tiene cinco años. Eso fue un punto de inflexión e inspiración increíble. Decidí dedicarme a vivir la música de manera más introspectiva, construir el estudio, crear y acompañar, y ahora es momento de compartirlo con el público. Todo este tiempo me permitió trabajar despacio, sin presiones externas, reflexionando sobre mi música y lo que quería expresar, lo que hizo que el disco tuviera un carácter muy personal y pensado con calma”, detalló.
Debe haber sido un proceso intenso, ¿no? Cuando uno inicia un proyecto desde cero, especialmente en solitario, hay muchas decisiones que tomar, desde la concepción del álbum hasta su producción. ¿Qué fue lo más difícil de dar el primer paso y cómo lograste sostener la motivación durante todo el proceso? “Lo difícil es iniciar. Pero una vez que empiezas, el proyecto toma su rumbo. En mi estudio me imaginaba escenarios tocando solo, y creo que es importante llenar primero una habitación de música antes de llenar una sala completa. He trabajado con ese escenario imaginario, y sé que una de esas ideas volverá a México, seguro. Esa visualización me permitió mantenerme motivado, porque sentía que cada ensayo, cada grabación, era un paso más hacia algo que iba a poder compartir de manera real, no solo imaginaria”, contestó.
En tu caso, este proyecto también surge en un momento muy personal, con el nacimiento de tu hijo. ¿Cómo transformó esa experiencia tu manera de componer y tu relación con la música? “Su llegada me hizo ver el mundo desde otra perspectiva, como a través de los ojos de alguien que lo descubre todo por primera vez. Eso me conecta con preguntas profundas sobre la vida, y aunque no escribí canciones directamente sobre él, muchas letras mostraron esa curiosidad y reflexión que su mirada inspira. Es un recordatorio constante de que la música no es solo sonido, sino también emoción y experiencia vital”, puntualizó.
Esa mirada nueva seguramente te permitió explorar emociones y paisajes creativos que antes no habías considerado. ¿Cómo influyó esto en la construcción de las canciones y en la narrativa del disco? “Sí, totalmente. Para crear, hay que vivir experiencias intensas. Viajar, tocar, compartir, pero también estar con mi hijo, con mi familia, con mi música y con mis sueños son experiencias fuertes que inspiran y enriquecen mi trabajo creativo. Esa mezcla de vida personal y artística hace que cada canción tenga profundidad, porque viene de un lugar vivido”, expresó.
Además, muchos artistas encuentran inspiración en su entorno cercano y en la observación del mundo. ¿Sientes que este disco reflejó una visión muy personal de tu vida y de tu entorno? “Exactamente. En mi caso, pinto mirando al río, no copio estilos, simplemente conecto con lo que me rodea y con mis emociones. Eso termina generando un estilo propio, aunque no siempre se pueda etiquetar. Es una forma de expresarme sin filtros, donde lo que siento y lo que veo se convierte en música, sin la necesidad de ajustarme a modas o expectativas externas”, agregó.
Hablando de estilo, hoy la industria musical suele moverse muy rápido y a veces presiona a los artistas a seguir tendencias. ¿Cómo manejas esa presión y cómo decides mantener tu voz auténtica dentro de ese contexto? “Seguir tendencias es el camino fácil, pero te desconecta de tu estilo. Para mí, lo bonito es traer al público a mi mundo, a mi escenario imaginario, más que ir detrás de ellos. Esa conexión genuina es lo que hace que la música funcione. Prefiero que quien escuche mis canciones lo haga porque siente algo verdadero, no porque sea lo que está de moda en ese momento”, indicó.
En relación a ese “universo musical” que estás creando, ¿fue complicado atraer al público hacia tu mundo, considerando que este disco nace de un proceso muy íntimo y personal? “No tanto, porque tengo la oportunidad de compartir mis canciones con amigos de distintos ámbitos y ver sus reacciones. Esa sinceridad permite que la música llegue de manera natural. Si gusta a pocos, bien; si gusta a muchos, mejor. La clave está en la autenticidad, y creo que cuando transmites desde un lugar honesto, las personas lo perciben y se conectan con ello”, afirmó.
Este LP, ¿lo concebiste de manera conceptual o fue surgiendo canción por canción? ¿Hubo un hilo conductor que fue tomando forma mientras avanzabas en la producción? “Fui sacando canción por canción. Cuando llevé unas cuantas, me di cuenta de que había un hilo conductor muy ligado a mi entorno cercano, a Granada, a mi familia y a mi hijo. Todo terminó formando un homenaje a mis raíces y a mi vida íntima. Esa conexión con lo familiar y lo cotidiano le da unidad al disco, aunque cada canción mantenga su identidad propia”, destacó.
Ese hilo también se refleja en la música folklórica del disco, ¿no? ¿Cómo fue acercarte al folclore y transformarlo a tu manera? “Sí, hay un folclore granadino o andaluz, pero tratado de manera libre, a través de la imaginación. Por ejemplo, ‘La Mosca’ es más folclórica, inspirada en cantos gitanos del Sacromonte que se interpretan en celebraciones. Me acerco al folclore, pero desde un lugar donde puedo manejarlo y sentirme cómodo. Lo interesante es mezclar tradición con la visión actual, sin perder la esencia de lo que me inspira”, aseguró.
Otro aspecto que llamó la atención es que lanzaste el disco en formatos físicos: vinil, cassette y CD. Hoy eso es inusual. ¿Qué significado tiene para ti esta decisión? “Es una experiencia completa, desde abrirlo, leer las letras, las citas poéticas, ver las fotografías. Cada canción tiene su fotografía y su luz específica, conectando visual y musicalmente, enriqueciendo la experiencia del oyente. Además, es una manera de hacer tangible algo que de otro modo solo existe en formato digital, acercando a la gente a un contacto más íntimo con el disco”, explicó.
Me gusta que integres distintos lenguajes artísticos: poesía, fotografía, sonido. ¿Cómo crees que esto enriquece la relación del público con tu obra? “Todo eso me inspira. No canto simplemente porque suene bien la guitarra o mi voz, sino que las composiciones reflejan emociones, experiencias y conexiones con la vida cotidiana, la poesía y la fotografía. Esa integración de lenguajes hace que la obra tenga varias capas, y que cada escucha pueda descubrir algo nuevo en cada elemento que forma parte del disco”, sostuvo.
Vas a presentar el disco en vivo el 17 de abril en “La Música de los Mundos” en Santa Fe. ¿Qué esperas de esa presentación? “Es una conexión bonita entre folclores del norte y sur de España, con una visión libre y actual. Espero música del presente con sonidos actuales, compartiendo tradición y creatividad. Que el público perciba esa fusión como algo vivo y natural, y que cada estilo aporte algo único al conjunto, sin perder la identidad de cada uno”, argumentó.
José, todos pasamos por distintos tipos de “muertes” personales y creativas. Tras terminar este LP, ¿qué parte de ti murió y qué parte resurgió o redescubriste? “He muerto muchas veces en la vida. Una de esas muertes es aprender a morir y renacer, como caen las hojas y otras vuelven a salir. Con este disco murió algo de mí, pero me dejó un pedazo en el pecho, un renacimiento que me permite buscar la verdad, la libertad y el compartir con los demás. Es un proceso que me enseña a soltar lo que ya no sirve y a valorar lo que permanece, y siento que ese aprendizaje también se transmite en la música que hago”, finalizó.












































