El olor fétido ahuyenta a visitantes, mientras el alcalde asegura gestionar soluciones con autoridades ecológicas
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
El majestuoso escenario del Parque Nacional Cañón del Sumidero, uno de los baluartes turísticos más importantes de México y el mundo, enfrenta hoy una amenaza que no proviene de la naturaleza, sino de la negligencia urbana. Prestadores de servicios turísticos, lancheros y propietarios de restaurantes en el Pueblo Mágico de Chiapa de Corzo han alzado la voz ante lo que califican como un “ecocidio anunciado”: el vertido directo de aguas negras hacia el cauce del Río Grijalva.
La denuncia, que ha cobrado fuerza en los últimos días, señala un punto de origen específico y alarmante, el sistema de drenaje que emana de las inmediaciones del Palacio Municipal de Chiapa de Corzo. Según los testimonios de quienes conviven diariamente con el río, las descargas de desechos orgánicos y químicos han convertido zonas de embarque y navegación en focos de infección, empañando la experiencia de miles de turistas que llegan atraídos por la promesa de un entorno virgen.
Para los restauranteros de la zona del malecón, la situación ha llegado a un punto crítico. El calor característico de la región metropolitana intensifica la descomposición de los residuos, provocando que un olor fétido inunde las áreas de comida y los muelles de salida.
“Es una vergüenza con el turismo”, comentó uno de los prestadores de servicios que prefirió el anonimato por temor a represalias. “Los visitantes llegan con toda la ilusión de conocer una de las siete maravillas naturales, pero lo primero que reciben al bajar de sus autobuses es un olor insoportable a drenaje. Muchos prefieren no comer aquí y se van; el daño económico ya es tangible”.
El impacto no solo es olfativo. El cambio de coloración en las aguas cercanas a la orilla y la presencia de espumas inusuales han generado dudas sobre la seguridad sanitaria de realizar actividades en el río. Los lancheros, quienes dependen directamente de la imagen del Cañón del Sumidero, advierten que la contaminación visual y ambiental podría generar una caída drástica en las reservaciones si no se detiene el vertido de manera inmediata.
Ante el señalamiento directo que vincula al edificio de Gobierno con el origen de las aguas negras, el alcalde de Chiapa de Corzo rompió el silencio. En una declaración reciente, el edil aseguró que su administración está consciente de la problemática y que ya se han iniciado mesas de trabajo con autoridades estatales y federales de ecología.
“Estamos viendo el tema con las autoridades correspondientes y las áreas de ecología. Es un problema de infraestructura que requiere una intervención técnica profunda, y estamos gestionando los recursos y la asesoría necesaria para darle una solución definitiva”, afirmó el mandatario local, sin dar una fecha concreta para el cese de las descargas.
Sin embargo, para los activistas ambientales y la sociedad civil, las palabras del alcalde resultan insuficientes. Señalan que un “Pueblo Mágico” que vierte sus propios desechos al principal río del estado pierde toda congruencia con su denominación y pone en riesgo la declaratoria de área natural protegida del Cañón del Sumidero.
Especialistas en ingeniería ambiental advierten que el Río Grijalva ya arrastra una carga considerable de contaminantes desde la parte alta de la cuenca. Sumar descargas directas de aguas negras municipales en una zona de baja corriente, como es el acceso al Cañón, acelera procesos de eutrofización (exceso de nutrientes que agotan el oxígeno) y pone en peligro la fauna local, incluyendo especies emblemáticas como el cocodrilo de río y diversas aves migratorias.











































