Manuel Velázquez
La falta de prioridad que se le da a la cultura en las políticas públicas se refleja en los recortes presupuestarios que afectan a museos, archivos, educación artística y patrimonio. También se pone en riesgo la preservación del patrimonio cultural mediante decisiones que tienen que ver con revanchas políticas e ideológicas, e ignorancia en relación con la importancia del patrimonio cultural, que también se relaciona con la identidad y la cohesión social de las comunidades. El patrimonio cultural es un recurso valioso que se encuentra en constante riesgo de ser afectado por las decisiones políticas e ideológicas de los funcionarios públicos.
La reciente decisión del ayuntamiento de Tlalixcoyan de demoler la escultura “Yaocíhuatl” o Mujer Guerrera del artista Luis Rea, ha generado un debate sobre la protección del patrimonio cultural en México a partir de decisiones políticas y personales. Este caso pone de relieve la importancia de salvaguardar las obras de arte y monumentos públicos, ante los cambios políticos e ideológicos.
La escultura “Yaocíhuatl” fue inaugurada el 10 de marzo de 2025, durante el mandato del PAN. La obra fue creada a partir de fotografías de 200 mujeres de Tlalixcoyan, uno de los argumentos de la demolición es que se asemeja a la exalcaldesa. La actual presidenta municipal, de Morena, ha expresado su intención de demoler la escultura, alegando que obstaculiza el paso de los carros alegóricos del carnaval.
Otro ejemplo es el caso de la eliminación del mural “Alegoría histórica de Tuxpan” que se encontraba en la fachada del Palacio Municipal de Tuxpan, Veracruz. La obra, creada en 1999, representaba la cosmogonía prehispánica y la transformación urbana del puerto, y era un referente de identidad para la comunidad.
El alcalde Morenista sin estudios y dictámenes estructurales, ni consulta pública, que sustentaran la decisión eliminó el mural. También se cuestiona la falta de consulta con instancias federales como el INBAL, ocasionando un daño al patrimonio local.
Otro caso es el monumento Encuentro, que representaba a Ernesto “Che” Guevara y Fidel Castro, el cual fue retirado del jardín Tabacalera en la alcaldía Cuauhtémoc, CDMX, en 2025. Las autoridades panistas argumentaron falta de permisos legales e irregularidades en su instalación para su remoción. Así también, el Gobierno priista de Durango retiró el monumento a Pancho Villa, lo que provocó protestas ciudadanas.
La destrucción o remoción de monumentos y obras de arte públicas puede tener consecuencias negativas para la identidad y la memoria colectiva de una comunidad. El patrimonio cultural es un recurso valioso que debe ser protegido y preservado para las generaciones futuras y no debe depender de la ideología de los gobernantes.
La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas de 1972 establece que los monumentos y obras de arte público son patrimonio de la nación y deben ser protegidos y preservados. La Secretaría de Cultura y la Secretaría de Gobernación tienen la responsabilidad de velar por la protección y conservación del patrimonio cultural.
Los casos presentados destacan la necesidad de proteger el patrimonio cultural y de evitar la destrucción o remoción de monumentos y obras de arte públicas por motivos políticos. Es fundamental que las autoridades y la sociedad trabajen juntas para salvaguardar el patrimonio y promover la identidad y la diversidad cultural.
Así también, se hace relevante que las obras de arte destinadas a espacios públicos sean previamente consultadas a la comunidad. Para lograr esto, es necesario generar datos, articular redes, dialogar con diferentes visiones y traducir el impacto social del arte en espacios públicos.
Sin embargo, también es importante saber que el arte puede incomodar, cuestionar y proponer otras narrativas de desarrollo sin que necesariamente se oponga al bien común. El arte en espacios públicos tiene un papel fundamental en la construcción del relato colectivo y en la promoción de la crítica.
La sociedad civil y los medios de comunicación deben mantenerse vigilantes y denunciar cualquier intento de destrucción o remoción de monumentos y obras de arte públicas. La cultura debe ser un elemento clave para el desarrollo sostenible, para generar diálogo, cohesión y debate público. Su ausencia como pilar explícito dentro de las políticas públicas la deja al margen de las obligaciones centrales del desarrollo local y municipal.
Es fundamental reconocer la cultura como un cuarto pilar del desarrollo sostenible, junto a lo social, económico y ambiental.




















































