La creación de redes de apoyo busca garantizar seguridad, equidad y defensa de la libertad de expresión con perspectiva de género
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Mientras el ejercicio periodístico exige presencia en escenarios complejos y exposición constante, las mujeres periodistas en Chiapas desarrollan su labor en un entorno atravesado por agresiones, presiones y barreras estructurales que van más allá de la cobertura informativa. La exigencia de demostrar mayor capacidad que sus pares hombres se mantiene como una constante que condiciona trayectorias profesionales y limita oportunidades dentro de un gremio desigual.
Aunque la cobertura de temas delicados conlleva riesgos para cualquier reportero, las mujeres se encuentran expuestas a hostigamiento y agresiones que incluyen intimidación, acoso y violencia en espacios públicos. Datos de la (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura indicaron que 73 por ciento de las mujeres periodistas a nivel global ha enfrentado violencia en línea, mientras que en México más del 60 por ciento de las comunicadoras perciben inseguridad al ejercer su labor.
Cuando recurren a mecanismos de protección, las barreras institucionales dificultan garantizar su seguridad, con menos del 25 por ciento de los casos recibiendo seguimiento legal efectivo, según Artículo 19, mientras que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) 2022 reportó que el 48 por ciento de las mujeres en la entidad siente inseguridad al desplazarse a su lugar de trabajo. La precariedad laboral también agrava la situación, ya que 66 por ciento de mujeres ocupadas en México enfrenta condiciones laborales precarias.
Mientras se consolidan como agentes de información, las periodistas han creado redes de apoyo que buscan protección, visibilización y defensa de la libertad de expresión con perspectiva de género. La Red de Mujeres Periodistas y Comunicadoras de la entidad ha pasado de ser un pequeño grupo a una estructura estatal que articula acompañamiento, capacitación y estrategias preventivas frente a agresiones.
Aunque las amenazas persisten, la labor de las mujeres comunicadoras redefine la cobertura periodística en contextos adversos, al asegurar que la información llegue a la sociedad pese a riesgos elevados. El reconocimiento de esta realidad, respaldado por estadísticas de seguridad y empleo, subrayó la urgencia de implementar políticas efectivas de protección y condiciones laborales equitativas que fortalezcan el ejercicio del periodismo en la región.











































