Con el objetivo de garantizar saldo blanco, Protección Civil Municipal intensifica la vigilancia en 33 establecimientos recreativos
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
Con la llegada de la temporada vacacional y el incremento de las temperaturas en la depresión central de Chiapas, la capital del estado ha puesto en marcha un ambicioso plan de seguridad y ordenamiento urbano. Bajo la premisa de que la prevención es la mejor herramienta de salvaguarda, las autoridades municipales han endurecido la supervisión en centros recreativos y reforzado la vigilancia en las principales arterias viales de la ciudad.
Uno de los ejes centrales de esta estrategia es la regularización de albercas y balnearios. En una ciudad donde el calor es una constante, estos espacios se convierten en el refugio principal de miles de familias. Sin embargo, la seguridad no es negociable. Actualmente, la Secretaría de Protección Civil Municipal mantiene un estricto padrón de seguimiento sobre 33 establecimientos detectados en la zona urbana y periferia.
Eder Fabián Mancilla, titular de Protección Civil Municipal, señaló que el proceso de cumplimiento normativo es riguroso. “Tenemos uno, por ejemplo, de los más grandes, que es el New York, ubicado a la salida hacia Berriozábal, que ya cumple plenamente, junto a otros 11 establecimientos”, explicó el funcionario. No obstante, advirtió que aún existen 21 negocios que se encuentran en la etapa final de entrega de documentación y adecuación de medidas de seguridad.
“Los establecimientos que no esté en regla, no podrá abrir sus puertas al público”.
La capital chiapaneca, al ser un punto de paso obligado para el turismo que se dirige hacia el Cañón del Sumidero o San Cristóbal de Las Casas, requiere de una logística de coordinación de alto nivel. Para ello, se ha establecido un protocolo que se presenta y ajusta directamente en la Mesa de Seguridad, involucrando a los tres órdenes de Gobierno.
“Cada vez que hay eventualidades como vacaciones, hacemos una presentación en la Mesa de Seguridad para la salvaguarda tanto de visitantes como de locales”, detalló Mancilla. Este despliegue incluye la instalación de cuatro módulos estratégicos de atención ciudadana y emergencias en las entradas y salidas más críticas de Tuxtla Gutiérrez: La Pochota (salida al poniente), Copoya (entrada sur), el entronque a Chiapa de Corzo a la altura del monumento “Chiapasionate”, y la salida hacia San Fernando.
La elección de estos puntos no es fortuita; obedecen a un análisis de riesgos que identifica estas zonas como los lugares donde se registra el mayor índice de incidentes viales. Con la presencia de paramédicos, rescatistas y agentes de seguridad en estos módulos, se busca reducir los tiempos de respuesta ante cualquier eventualidad.
El operativo también contempla una presencia fija y constante en los puntos de mayor afluencia turística y recreativa. La vigilancia se extenderá a sitios emblemáticos como el Zoológico Regional Miguel Álvarez del Toro (ZooMAT), el Parque Nacional Cañón del Sumidero y el imponente Cristo de Copoya.
Asimismo, los parques urbanos que fungen como centros de convivencia masiva no quedarán descuidados. Equipos de Protección Civil realizarán rondines permanentes en Caña Hueca, Joyyo Mayu y el Parque de la Marimba, así como en el balneario San Agustín, asegurando que la convivencia se mantenga dentro de los márgenes del orden.
Aunque el temor común en los balnearios suelen ser los accidentes por sumersión o los golpes de calor, las estadísticas de Protección Civil revelan una realidad distinta. Según los datos oficiales, los casos por deshidratación o insolación son mínimos gracias a la cultura de prevención que ha permeado en la población.
“Lo que más se presenta son accidentes vehiculares en libramientos y carreteras, además de los incendios que son propios de esta temporada de sequía”, puntualizó Eder Fabián Mancilla. El factor humano, combinado con el exceso de velocidad y el consumo de alcohol, sigue siendo la principal causa de emergencias.











































