La reciente caída en envíos desde el extranjero expuso la fragilidad de un sistema financiero dependiente de estos recursos
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Aunque el crecimiento de las remesas durante más de una década sostuvo la economía doméstica en Chiapas, la reciente contracción en los envíos expuso la fragilidad de un modelo económico que depende en gran medida del dinero que llega desde el extranjero. En miles de hogares, ese ingreso representa la base sobre la que se construye la vida cotidiana, lo que convierte cualquier variación en un factor de riesgo inmediato.
Mientras otras entidades diversificaron sus fuentes de ingreso, la comarca mantiene una dependencia estructural que supera el promedio nacional, al concentrar casi cuatro veces más participación de remesas en su Producto Interno Bruto. Datos del Banco Mundial estimaron que México se mantiene como el segundo país receptor de remesas a nivel global, con más de 63 mil millones de dólares anuales.
A medida que los envíos se distribuyen en transferencias frecuentes y de menor monto, las familias han adaptado su economía a un flujo constante que cubre gastos básicos sin generar ahorro significativo, lo que limita la capacidad de respuesta ante caídas en los ingresos. El Banco de México reportó que más del 95 por ciento de las remesas llegan por medios electrónicos, lo que ha facilitado su dispersión, aunque también incrementa la dependencia de estos recursos en el consumo inmediato.
En paralelo al impacto en los hogares, el efecto multiplicador de las remesas sostiene economías locales enteras, desde pequeños comercios hasta servicios básicos que dependen de ese flujo constante de dinero. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía señaló que más del 60 por ciento del gasto de los hogares en el sur del país se destina a alimentación y servicios esenciales, lo que demuestra cómo estos recursos se integran en la economía diaria sin pasar por procesos de inversión a largo plazo.
Aun cuando la migración ha sido durante décadas una estrategia de supervivencia económica, la reciente caída en los envíos planteó un escenario incierto que podría amplificar las desigualdades existentes si no se generan alternativas productivas locales. El Consejo Nacional de Población estimó que más de 1.2 millones de chiapanecos residen en Estados Unidos, una cifra que permite dimensionar la escala de la dependencia y anticipar que cualquier cambio en las condiciones migratorias tendrá efectos directos en la estabilidad económica del estado.











































