Con un consumo diario que ronda los 400 pesos en dietas especializadas, el ejemplar debuta ante el público en Tuxtla
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
El Zoológico Regional Miguel Álvarez del Toro (ZooMAT) ha sumado a sus filas a uno de los depredadores más imponentes y emblemáticos del Neotrópico, el Águila Arpía. Sin embargo, mantener a una de las aves rapaces más poderosas del mundo en condiciones óptimas no solo requiere pericia técnica, sino también una inversión económica considerable que refleja la complejidad de su biología.
El costo de mantener a un ejemplar de esta magnitud es uno de los factores más relevantes en su manejo. Según reveló Carlos Guichard Romero, director operativo del ZooMAT, la alimentación de este macho joven representa un gasto diario que oscila entre los 300 y 400 pesos.
Este presupuesto se destina a cubrir una dieta estrictamente carnívora que busca replicar los nutrientes que el ave obtendría en la vida silvestre. En su hábitat natural, las arpías son especialistas en la caza de mamíferos arborícolas como monos y perezosos; en el zoológico, esta dieta se adapta con piezas seleccionadas.
Consumo diario: Entre 1 y 1.5 kilogramos de alimento.
Variedad proteica: Carne de conejo, cordero, pato y animales de laboratorio.
El alimento debe cumplir con estándares sanitarios estrictos para evitar enfermedades en el ejemplar.
“Va muy bien su proceso de alimentación. Estamos hablando de un promedio de 400 pesos diarios para asegurar que reciba los nutrientes necesarios para su desarrollo, considerando que es un ejemplar joven de apenas un año y nueve meses”, explicó Guichard Romero.
La llegada de la majestuosa ave a Chiapas no fue inmediata. El ejemplar arribó al recinto en diciembre, sometiéndose a un protocolo de seguridad biológica y etológica de tres meses.
Un mes de aislamiento total para garantizar que no portara patógenos que pusieran en riesgo a la fauna local. Un periodo de dos meses en su espacio de manejo para habituarse a los ruidos, olores y a la presencia de sus cuidadores.
Un proceso “suave” donde el ave pasó de ver solo a sus manejadores a interactuar visualmente con grupos reducidos de personas antes de su apertura total al público.
A pesar de haber nacido en un criadero y no haber tenido contacto previo con multitudes, el director operativo destacó que el comportamiento del águila ha sido excepcional.
“Hemos notado un muy buen comportamiento, no está estresado y tiene una respuesta muy positiva hacia los visitantes”.
El recinto diseñado para este ejemplar no es una jaula convencional. Se trata de un espacio de aproximadamente 35 metros de ancho por 40 metros de largo, que incluye áreas accesorias como dormitorios y zonas preparadas para una futura reproducción.
Además, Tuxtla Gutiérrez ofrece las condiciones climáticas ideales para la especie. El ZooMAT, ubicado a una altitud de 580 metros sobre el nivel del mar, mantiene una temperatura promedio de 25 a 26 grados centígrados, lo cual simula perfectamente el ecosistema de selva alta donde estas aves se distribuyen de manera natural.
La exhibición del Águila Arpía no solo tiene fines recreativos, sino educativos y de conservación. Al ser una especie en peligro de extinción en gran parte de su rango de distribución en México, su presencia en el zoológico permite a los visitantes comprender la importancia de preservar las selvas chiapanecas.
Con su mirada penetrante y sus garras que pueden ejercer una presión superior a la de un perro Rottweiler, este joven macho se convierte hoy en el nuevo embajador de la biodiversidad en Chiapas, recordándonos que la conservación tiene un precio, pero el valor de su supervivencia es incalculable.











































