La carrera espacial del siglo XXI tiene nueva hoja de ruta: una base en la Luna para 2029
PORTAVOZ/AGENCIAS
La NASA planea enviar una nave de propulsión nuclear a Marte en 2028, un tipo de misión que no tiene precedentes en la historia de la exploración espacial. El anuncio forma parte de una reorientación profunda de la agencia: cancelar la estación espacial en órbita lunar y destinar esos recursos a construir una base permanente en la superficie de la Luna con un presupuesto de 20 mil millones de dólares. La agencia prevé ejecutar el proyecto en siete años mediante decenas de misiones con socios comerciales e internacionales.
El anuncio lo hizo este martes Jared Isaacman, director de la NASA desde diciembre y designado por el presidente Donald Trump. Isaacman presentó los cambios como una transformación radical del programa lunar Artemis, en un contexto de competencia directa con China, que aspira a enviar astronautas a la Luna en torno a 2030. El objetivo de Washington es establecer una presencia humana sostenible en el satélite que también sirva como trampolín para futuras misiones a Marte.
La base lunar estaría situada cerca del polo sur, una región estratégica por sus reservas de agua en forma de hielo bajo la superficie. Entre los planes inmediatos figuran el envío de módulos de aterrizaje robóticos, el despliegue de una flota de drones y la implementación de sistemas de energía nuclear en la superficie.
“Este enfoque revisado, paso a paso, para aprender, desarrollar músculo, reducir riesgos y ganar confianza es exactamente como la NASA logró lo casi imposible en la década de 1960”, afirmó Isaacman, en referencia al programa Apolo. Según explicó, la base se construirá gradualmente a lo largo de múltiples misiones.
La nave que iría a Marte, denominada Space Reactor 1 Freedom, demostrará la propulsión eléctrica nuclear en el espacio profundo y, una vez en órbita marciana, desplegará helicópteros para explorar el planeta. La NASA calificó el proyecto como un paso clave para llevar la energía y la propulsión nuclear del laboratorio al espacio.
El anuncio implica, en cambio, el fin del Lunar Gateway en su forma actual: una estación orbital lunar que ya estaba en gran medida construida junto a los contratistas Northrop Grumman y Lanteus Space Systems.
“No debería sorprender a nadie que estemos pausando el Gateway y centrando los esfuerzos en infraestructura que respalde operaciones sostenidas en la superficie lunar”, declaró Isaacman ante delegados extranjeros, empresas y miembros del Congreso reunidos en la sede central de la NASA en Washington.
La cancelación no llegó por sorpresa: varios críticos llevaban tiempo cuestionando el coste del proyecto frente a otras prioridades del programa lunar. Aunque el Gateway estaba concebido como plataforma científica y punto de escala hacia Marte, la NASA concluye ahora que no es imprescindible para los objetivos principales de Artemis.
La decisión abre, sin embargo, una zona de incertidumbre para los socios internacionales. Japón, Canadá y la Agencia Espacial Europea (ESA) habían acordado aportar componentes para la estación orbital y deberán renegociar su papel en el programa. Isaacman intentó tender un puente: “Podemos reutilizar el equipo y los compromisos de los socios internacionales para apoyar los objetivos en superficie y otros del programa”.
Según el calendario actual, los astronautas alunizarían en 2028, la construcción de la base comenzaría en 2029 y las primeras misiones humanas de carácter semipermanente podrían realizarse desde 2032.











































