El manejo de recursos y recientes ceses han colocado al Gobierno municipal bajo presión, ante críticas por falta de claridad en las decisiones
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
A medida que avanza la actual administración municipal, el Gobierno de Acapetahua enfrenta un desgaste interno marcado por despidos en áreas clave, lo que ha generado tensiones entre funcionarios y grupos que respaldaron el proyecto político del alcalde César Martínez Antonio. La salida constante de perfiles de primer nivel ha sido interpretada como una señal de inestabilidad en la conducción del ayuntamiento.
Aunque los ajustes en equipos de trabajo forman parte de cualquier gestión, la recurrencia de ceses ha alimentado versiones que apuntan a decisiones motivadas por intereses personales más que por un proceso estructurado de evaluación, lo que ha fracturado la relación con colaboradores cercanos. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía indicaron que más del 60 por ciento de los conflictos laborales en gobiernos municipales derivaron de despidos sin procesos administrativos claros, una tendencia que se replicó en distintas regiones del país.
En el plano administrativo, la remoción reciente de figuras como el tesorero, el contralor interno y el director de obras públicas ocurrió en un contexto donde el manejo de recursos públicos cobró mayor relevancia, sobre todo ante la llegada de nuevas partidas presupuestales. Informes de la Auditoría Superior de la Federación señalaron que el 35 por ciento de las observaciones a municipios están relacionadas con inconsistencias en el ejercicio del gasto.
Al mismo tiempo, la narrativa oficial que justifica los despidos por presuntas irregularidades contrasta con señalamientos internos que advirtieron una reconfiguración del control financiero del ayuntamiento, lo que ha incrementado la percepción de discrecionalidad en el uso de recursos. De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda, los municipios de Chiapas ejercen en promedio más de mil 500 millones de pesos anuales en conjunto, lo que convirtió la administración local en un punto sensible para la vigilancia pública.
Bajo este escenario, la acumulación de conflictos laborales, los cuestionamientos por descuentos en prestaciones y la falta de avances en obras prometidas han debilitado la credibilidad del Gobierno municipal frente a la población. Registros de organismos civiles sobre gobernanza local puntualizaron que la confianza en autoridades municipales puede caer hasta 20 puntos cuando se combinan conflictos internos y opacidad en el manejo de recursos, una tendencia que comienza a percibirse en Acapetahua.











































