El retraso en los pagos durante la zafra 2025-2026 impacta a más de mil productores, quienes advierten dificultades para sostener sus actividades
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En plena temporada de zafra, productores de caña en la región Costa y Soconusco enfrentan un escenario de presión económica tras denunciar la falta de pago de preliquidaciones por parte del ingenio Huixtla, una situación que impacta de forma directa en la estabilidad de cientos de familias que dependen de esta actividad para sostener sus ingresos durante todo el año.
Aunque la cosecha inició desde noviembre de 2025 y se extendió en más de 16 mil hectáreas distribuidas en municipios como Huixtla, Tuzantán y Tapachula, el retraso afectó a cerca de mil 200 productores, quienes advirtieronque la falta de liquidez limitó la continuidad de sus labores, complicó el pago de jornales y comprometió la preparación del siguiente ciclo agrícola en una región donde el campo ya opera bajo condiciones adversas.
De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, Chiapas aportó alrededor del 12 por ciento de la producción nacional de caña de azúcar, mientras que la Secretaría de Agricultura estimó que el cultivo ocupa más de 200 mil hectáreas en el país, lo que dimensionó el peso de esta actividad en la economía rural y el impacto que genera cualquier interrupción en la cadena de pagos.
A nivel de empleo, el Comité Nacional para el Desarrollo Sustentable de la Caña de Azúcar calculó que la agroindustria cañera generó más de 450 mil empleos directos, en tanto que datos del Banco de México ubicaron caídas de hasta 15 por ciento en los ingresos de ingenios durante los últimos ciclos, asociadas a la reducción de exportaciones hacia mercados como Estados Unidos y Asia, lo que ha generado presiones financieras que terminan trasladándose a los productores.
Bajo este contexto, los cañeros advirtieron que la falta de pago no solo respondió a un retraso administrativo, sino a una crisis más amplia dentro de la industria, por lo que exigieron a sus organizaciones y a la empresa garantizar tanto la liquidación pendiente como el corte total de la caña, ante el riesgo de que parte de la producción vuelva a quedar sin cosechar, lo que agravaría aún más las pérdidas en una actividad que ya opera con márgenes cada vez más reducidos.











































