Plantearon la necesidad de revisar los esquemas de venta, al advertir que el sistema actual limita sus ganancias frente a intermediarios
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En la cadena de valor de la artesanía chiapaneca, productores de comunidades originarias comenzaron a señalar que el mayor margen económico se concentra en la fase de comercialización, en particular en el Instituto Casa de las Artesanías, instancia que adquiere piezas a precio fijado por los creadores y de manera posterior las coloca en el mercado turístico con incrementos que, aunque parecen moderados, se acumulan en volumen.
Desde la experiencia de diversos artesanos de la entidad la elaboración de textiles implica procesos que pueden extenderse por semanas y que incorporan conocimientos transmitidos por generaciones, lo que contrasta con un esquema de venta donde el productor recibe un pago único, mientras el valor cultural y simbólico se capitaliza en la etapa final de distribución.
Datos de la Secretaría de Cultura federal estimaron que el sector artesanal generó ingresos anuales superiores a los 140 mil millones de pesos en México, aunque reportes del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías indicaron que los creadores perciben menos del 40 por ciento del valor final de sus piezas, lo que evidenció una brecha estructural en la distribución de ganancias.
A nivel estatal, registros de la Secretaría de Economía de Chiapas ubicaron a más de 200 mil personas vinculadas a la actividad artesanal, en tanto que informes del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas señalaron que gran parte de estas comunidades enfrenta condiciones de vulnerabilidad económica, lo que limita su capacidad para negociar precios frente a intermediarios o puntos de venta institucionales.
Bajo este panorama, artesanos plantearon la necesidad de revisar los esquemas de comercialización para garantizar un trato más equitativo, al considerar que cada pieza no solo representa un producto, sino una manifestación cultural que sostiene identidades colectivas, por lo que el debate supera lo económico y se sitúa en la forma en que se reconoce y retribuye el trabajo de los pueblos originarios.











































