May Rosas
Blindaje digital a la dignidad en la nueva era
La tecnología no para de avanzar y, la verdad, ya cambió por completo la forma en que convivimos. Hoy, muchas cosas que antes pasaban solo cara a cara ahora ocurren en línea, en chats, redes sociales o foros. En Chiapas, esto significa enfrentar un reto doble, por un lado, la desigualdad en el acceso a la tecnología y, por otro, un momento político en el que la dignidad de las personas se vuelve un tema central. Un gran ejemplo de este cambio es la llegada de la Ley Olimpia al estado. Esta ley marcó un antes y un después en Chiapas, poniendo freno a años de impunidad en el ciberespacio.
Si vemos los números, el panorama preocupa. El Módulo sobre Ciberacoso del INEGI dice que, en México, una de cada cinco personas que usan Internet sufrió acoso digital. Y si hablamos de mujeres, el problema se agrava, muchas veces enfrentan violencia de género directa y brutal. Por eso, la administración estatal entendió que la seguridad va más allá de vigilar calles; también hay que proteger los datos, las imágenes, y la privacidad de cada persona, sobre todo de las mujeres, en el mundo digital.
La verdadera fuerza de esta protección sale de las reformas profundas al Código Penal de Chiapas. Ahora, compartir, difundir o vender imágenes, audios o videos íntimos sin permiso ya es delito. Y las penas no son menores, llegan hasta seis años de cárcel. Quien lo hace, enfrenta consecuencias reales. El mensaje es claro, la libertad de expresión termina donde empieza el daño a la intimidad y dignidad de otra persona. Con esta ley, el Gobierno estatal va en serio contra la violencia digital.
Pero una ley, por fuerte que sea, no arregla todo sola. En Chiapas, la diversidad cultural es enorme, y eso suma más retos. Por ejemplo, en comunidades indígenas, difamar o exponer la vida privada puede causar un aislamiento impensable y mucho sufrimiento. Por eso, la “Nueva ERA” va más allá de la capital o las ciudades grandes; la meta es que todas las personas, hasta en los rincones más apartados, tengan acceso a información y a canales de denuncia.
La Fiscalía General del Estado ha fortalecido su labor y ya identifica más agresores digitales. Pero castigar no basta; prevenir es igual de importante. Por eso, el Gobierno armó alianzas entre instituciones y echó a andar talleres y capacitaciones para jóvenes y funcionarios. El objetivo es romper la complicidad cotidiana. Cuando alguien decide no compartir una foto íntima ajena, se corta, aunque sea un poco, la cadena de violencia.
El DIF Chiapas tiene un rol clave en este proceso. Es la puerta de entrada para víctimas que, además del golpe emocional, necesitan apoyo legal y psicológico. Proteger a la familia y a los sectores más vulnerables no es un lema vacío; está claro en los programas de atención directa que ya funcionan en los municipios donde la digitalización avanza más despacio.
Crear respeto digital necesita diálogo, no solo leyes frías. Por eso, el DIF convoca a toda la sociedad civil a sumarse a la Jornada para la Prevención y Atención de la Violencia Digital y a la difusión de la Ley Olimpia. El evento, más que un discurso, es una invitación a la acción y al aprendizaje colectivo.
La cita es en Chamula, un lugar emblemático para la inclusión en Chiapas. Será en el Auditorio Municipal de Chamula, este lunes 30 de marzo a las 12 del día. No es casualidad, la idea es que nadie quede fuera y que las mujeres de las comunidades originarias también se apropien de sus derechos y sepan que la ley y las instituciones están de su lado.
LA ETNOPORNOGRAFÍA
Existen antecedentes documentados sobre el uso y difusión indebida de imágenes y videos de mujeres indígenas, particularmente de San Juan Chamula. Estos antecedentes han sido señalados por periodistas, organizaciones feministas y activistas que impulsaron precisamente la creación y aplicación de la Ley Olimpia.
Investigaciones periodísticas han documentado que desde hace más de una década circulan videos sexuales de mujeres indígenas de Chiapas grabados sin consentimiento o bajo engaño, difundidos en Internet y vendidos incluso en mercados locales. A este fenómeno se le ha denominado “etnopornografía”. En algunos casos, los materiales eran grabados con teléfonos móviles y posteriormente comercializados en discos o memorias USB en ciudades cercanas como San Cristóbal de Las Casas.
Activistas han señalado que muchas de las víctimas son mujeres jóvenes, menores de edad, de comunidades tsotsiles, quienes fueron engañadas por sus parejas o presionadas para ser grabadas, y después su imagen fue distribuida sin autorización. De acuerdo con datos citados por organizaciones de defensoras digitales, en Chiapas se han detectado alrededor de 125 espacios o “mercados” de explotación sexual digital, donde se difunden fotografías o videos de mujeres y niñas sin su consentimiento.
En esos circuitos de distribución se han identificado más de 800 mujeres exhibidas en imágenes o videos, muchas de ellas provenientes de contextos indígenas o rurales. La problemática incluye desde fotografías tomadas en la vía pública hasta material sexual explícito difundido en redes sociales, páginas web o repositorios digitales.
Ahora, en Chiapas, esto ya se traduce en protocolos y atención con perspectiva de género. Se capacita a ministerios públicos y se agilizan medidas para bajar contenido no autorizado de la red, evitando que las víctimas tengan que revivir su trauma una y otra vez.Hace falta seguir cambiando mentalidades y actualizar las leyes al ritmo de internet, que nunca se queda quieto. El estado mantiene los ojos abiertos y actúa rápido cuando ve nuevos huecos o riesgos.
La jornada en San Juan Chamula nos dirá mucho sobre cómo va la participación de la gente en este tema. Ahí van a estar especialistas, autoridades y líderes comunitarios, dispuestos a aclarar dudas y a explicar con sencillez por dónde empezar a denunciar. Queda la invitación, que la gente conozca la Ley Olimpia, la use y, así, ayude a construir un Chiapas donde navegar en internet no sea un peligro, sino un espacio de respeto y libertad.
Comprometerse con la Ley Olimpia no es cosa de unos cuantos. La protección de la privacidad y la dignidad digital ya es central para una convivencia sana en estos tiempos. El estado está actuando, con datos en mano y presencia real en el territorio. Hoy, Chiapas se consolida como ejemplo nacional en derechos humanos digitales, y la Jornada en Chamula marca solo el inicio de una nueva conciencia y una nueva red de apoyo para todas las mujeres del estado.
Gracias querido lector, con gusto recibocomentarios, NOS LEEMOS EN LA PRÓXIMA…




















































