El proyecto combina el autoempleo con la donación a casas hogar
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En el corazón de la capital chiapaneca, el bullicio de la Semana Santa no solo proviene de los templos o los centros recreativos, sino del vibrante movimiento de los bazares itinerantes. Lo que comenzó como un pequeño grupo de personas buscando una alternativa de ingresos, se ha consolidado este 2026 como una columna vertebral de la economía popular, especialmente para las mujeres y jóvenes que encuentran en el autoempleo una ruta de superación personal y profesional.
La iniciativa, que actualmente agrupa a más de 150 mujeres, se ha convertido en un espacio de resistencia económica. Entre los puestos instalados bajo carpas blancas, se mezclan historias de madres de familia que sostienen el hogar y jóvenes que ven en estas ventas la única posibilidad de financiar sus estudios superiores.
Antonia Jiménez Gómez, integrante activa y voz del proyecto, destacó la apertura de estos espacios para las nuevas generaciones: “En este proyecto hay jóvenes, estudiantes a quienes se les da la oportunidad para que ofrezcan sus productos.
Su emprendimiento es, más que nada, para seguir adelante con sus estudios; es un apoyo directo a la economía de cada mujer”, explicó mientras organizaba la exhibición de su mercancía.
A diferencia del comercio informal convencional, estos bazares operan bajo una estructura organizada que garantiza seguridad al consumidor.
Los visitantes que recorren las instalaciones en este periodo vacacional encuentran desde artesanías regionales y ropa, hasta accesorios, bisutería, cosméticos y juguetes coleccionables.
Un punto fundamental es la oferta gastronómica. Los alimentos comercializados cuentan con los permisos necesarios para garantizar la salud pública. “Tenemos alimentos que cuentan con su tarjeta sanitaria y el permiso correspondiente para vender.
Encontrarán muchas cosas, es una variedad tan grande que no terminaría de mencionarlas todas”, aseguró Jiménez Gómez, subrayando la profesionalización del sector.
Para este cierre de marzo y principios de abril, los bazares han trazado una ruta estratégica para captar tanto al público local como al turismo que visita Tuxtla Gutiérrez.
-30 y 31 de marzo: Explanada del Parque Central, con un horario extendido de 9:00 a 22:00 horas.
-4 y 5 de abril: Explanada del Parque Bicentenario, operando de 12:00 a 22:00 horas.
Esta ubicación estratégica busca aprovechar el flujo de familias que pasean por el centro de la ciudad durante los días de asueto, convirtiendo las plazas públicas en escaparates vivos de la producción local.
Uno de los pilares que distingue a esta organización es su enfoque solidario. Participar en el bazar no tiene un costo monetario directo de renta para los emprendedores; en su lugar, se solicita una donación en especie.
Este modelo, denominado “Bazar con Causa”, recolecta productos y recursos que son entregados íntegramente a diversas casas hogar de la región. De esta manera, el éxito de una venta individual se traduce en un beneficio colectivo para los sectores más vulnerables de la sociedad chiapaneca.
Aunque el proyecto nació con un fuerte enfoque de género, la red de apoyo se ha expandido para no dejar a nadie atrás. La inclusión de adultos mayores es uno de los logros más sensibles de la iniciativa. “Iniciamos apenas 20 personas en el Parque Central, y ahorita ya somos 50 en este grupo específico. La mayoría son mujeres y personas de la tercera edad que necesitan un trabajo y que, por su edad, a veces no se los dan en otros lados”, comentó otra de las bazaristas participantes.
Asimismo, los hombres han comenzado a sumarse a esta dinámica, rompiendo estigmas sobre el comercio en bazares.




















































