Los tablajeros de los mercados públicos enfrentan una estrepitosa caída en ventas de hasta el 50 por ciento
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
El fin de la Semana Santa 2026 ha dejado un sabor agridulce en los mercados públicos de la capital chiapaneca. Mientras que el sector de pescados, mariscos y productos de temporada celebró una de las mejores rachas comerciales de los últimos años, los carniceros de centros de abasto emblemáticos como el Mercado Juan Sabines y el Mercado de Los Ancianos reportan un balance crítico, marcado por una drástica disminución en el consumo y una presión inflacionaria que amenaza con asfixiar sus negocios.
Durante la “Semana Mayor”, la afluencia de clientes en los mercados de Tuxtla Gutiérrez fue masiva. De acuerdo con locatarios de la nave de pescadería, la demanda de productos como la mojarra cuyo precio osciló en los 100 pesos por kilogramo y el camarón impulsó las ventas a niveles que no se veían desde antes de la pandemia. Sin embargo, esta vitalidad comercial no fue equitativa.
Para los tablajeros, la tradición de la abstinencia de carnes rojas, sumada al debilitado poder adquisitivo de las familias chiapanecas, consolidó un panorama de “números rojos”. Se estima que la venta de cortes de res cayó hasta un 50 por ciento en comparación con meses anteriores, dejando a muchos comerciantes con excedentes de producto que deben colocar con urgencia para evitar pérdidas totales.
A pesar de que el costo de adquisición para los carniceros ha ido en aumento debido a factores logísticos y la situación del ganado en la región, los locatarios han tomado la decisión estratégica de no trasladar estos incrementos al consumidor final. Según datos de monitoreos locales y registros de la PROFECO para el primer trimestre de 2026 en Chiapas, el costo del bistec y la carne para asar se mantiene en un rango de:
-Mercados Públicos: 210 a 230 pesos por kilo.
-Central de Abasto: 195 a 205 pesos por kilo.
-Supermercados: 250 a 280 pesos por kilo (dependiendo del corte).
“No podemos subirle más. Si de por sí la gente ya lo piensa para llevarse un kilo, si llegamos a los 250 pesos simplemente dejarán de venir”, comentó Juan Morales Sánchez, representante de tablajeros en el Mercado Juan Sabines. “Estamos absorbiendo los costos de transporte y de rastro para mantener la economía local, lanzando ofertas de ‘kilo y medio’ o paquetes para cocido, buscando que el dinero circule aquí y no en las grandes cadenas”.
Para doña María Elena, quien lleva más de 20 años atendiendo un puesto de carne de res, esta temporada ha sido especialmente dura. “La gente entra al mercado, pero se pasa directo a los mariscos o a las verduras. Nosotros nos quedamos viendo pasar el pasillo lleno. Durante los viernes de Cuaresma y toda la Semana Santa, nuestras ventas apenas llegaron al 30 por ciento de lo normal. Es una situación difícil porque nosotros seguimos pagando luz, piso y a los ayudantes”, relató con preocupación.
Por su parte, Virgilio Velázquez, otro locatario afectado, señaló que incluso subproductos como la panza y el hígado han visto una baja demanda, a pesar de ser opciones más económicas. “El mondongo es tradición, pero incluso la panza, que anda sobre los 120 pesos, se está vendiendo poco. La gente priorizó el gasto en las vacaciones o en el pescado, que este año estuvo muy solicitado”, explicó.
La situación económica de los más de mil 500 tablajeros de Tuxtla Gutiérrez es de alerta. Los comerciantes han hecho un llamado a la población para regresar a los mercados públicos tras las festividades. Argumentan que, a diferencia de los supermercados, el trato en el mercado es directo, el producto es fresco y los precios se mantienen por debajo de las grandes cadenas comerciales, que llegan a ofrecer el mismo producto hasta un 20 por ciento más caro.




















































