Habitantes denunciaron desperfectos técnicos y señalaron abandono de autoridades ante la falta de solución al problema
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
En Villa Corzo, donde una obra hidráulica fue presentada como solución para el estiaje, habitantes del ejido Nuevo Vicente Guerrero denunciaron que el sistema de agua quedó inoperante a ocho meses de su inauguración. La inversión superó el millón y medio de pesos y la infraestructura no cumple su función ni garantiza el abasto, lo que ha generado inconformidad social ante una infraestructura que permanece sin utilidad.
Aunque el alcalde Ignacio Nagaya Vicente la anunció como una intervención clave para la comunidad, los resultados no corresponden con ese planteamiento debido a que la falla principal radica en un sistema de bombeo insuficiente, puesto que la bomba instalada no logra trasladar agua al tanque de almacenamiento y la solución prometida por la autoridad municipal no se ha concretado, lo que ha dejado a la población sin respuesta.
A medida que el problema se prolonga, la ausencia de autoridades ha incrementado el malestar entre los habitantes, quienes aseguraron no haber recibido atención ni del ayuntamiento ni del comisariado ejidal, mientras la obra se suma a otros proyectos cuestionados por su funcionalidad y exhibe deficiencias en la planeación que impiden que la inversión tenga impacto real.
Con este escenario, datos de la Comisión Nacional del Agua indicaron que más del 30 por ciento de sistemas rurales presenta fallas operativas, mientras el Instituto Nacional de Estadística y Geografía señaló que alrededor del 40 por ciento de viviendas en la comarca enfrenta problemas de acceso al agua y la Secretaría de Bienestar reportó rezagos en infraestructura básica, lo que mostró un problema estructural que va más allá de un solo caso.
Frente a esta situación, los habitantes han llevado su exigencia a instancias estatales al considerar inaceptable que una inversión de este nivel no funcione, por lo que buscan una intervención que reactive el sistema mientras la inconformidad apunta a responsabilidades en la ejecución y cuestiona el uso del recurso público en una obra que terminó por amplificar la crisis de abastecimiento.











































