La permanencia del municipio como Pueblo Mágico dependerá de atender rezagos estructurales que hoy impactan en su atractivo
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
A medida que la imagen turística de San Cristóbal de Las Casas se deteriora por factores que van más allá de la promoción, la posibilidad de perder la categoría de Pueblo Mágico se instaló como un riesgo concreto para la economía local. La baja ocupación hotelera durante Semana Santa no solo expuso una temporada débil, planteó cuestionamientos sobre la percepción del destino en uno de sus momentos clave del año.
En ese contexto, la caída hasta un 40 por ciento en la ocupación mostró un cambio en el comportamiento del visitante, en especial si se considera que, según la Secretaría de Turismo federal, Chiapas había mantenido promedios superiores al 65 por ciento en periodos vacacionales similares antes de la pandemia. A ello se sumó que el turismo representa cerca del 8.5 por ciento del Producto Interno Bruto estatal, de acuerdo con datos de DataTur, lo que amplificó el impacto de cualquier descenso sostenido en la afluencia.
Mientras los problemas ambientales se vuelven más visibles, la contaminación del agua y la escasez hídrica se han convertido en factores que afectan la experiencia del visitante, esto altera la narrativa que posicionó a la ciudad como un destino atractivo. Datos de la Comisión Nacional del Agua indicaron que más del 30 por ciento de las fuentes de agua en la región Altos presentaron algún nivel de deterioro, una condición que comienza a influir en las decisiones de viaje.
Frente a esa presión, el sector turístico intentó reorganizarse mediante gestiones institucionales y acciones que buscan recuperar confianza, aunque también enfrenta un entorno económico más complejo. El incremento al salario mínimo, que según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía ha crecido más del 110 por ciento en los últimos cinco años en México, obligó a replantear los costos operativos en un sector que depende de la ocupación constante para sostenerse, sin que exista una estrategia integral que acompañe ese ajuste.
Con un modelo de evaluación más exigente para los Pueblos Mágicos, la permanencia de San Cristóbal dependerá de su capacidad para resolver problemas estructurales que durante años se postergaron, desde la gestión ambiental hasta la coordinación institucional. En paralelo, la falta de respuesta efectiva desde el ámbito municipal alimentó la percepción de estancamiento, lo que generó un escenario en el que el reconocimiento turístico ya no funcione como garantía.











































