La falta de obras y el uso irregular del presupuesto mantienen sin cambios las condiciones de vida en comunidades con alta marginación
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Lejos de traducirse en bienestar, la abundancia de recursos naturales en Chiapas convive con la carencia en 28 municipios indígenas que permanecen en los niveles más bajos de desarrollo. La falta de agua potable, drenaje y servicios básicos no responde a una escasez material, sino a una cadena de decisiones que ha impedido que el crecimiento llegue a estas comunidades.
Con el paso de los años, el estancamiento se ha vuelto constante y confirma que el rezago no es circunstancial. En la comarca, el 76.4 por ciento de la población vive en condiciones de pobreza y el 29.7 por ciento en pobreza extrema, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, cifras que dimensionan el contexto en el que estos municipios intentan sostener su desarrollo sin avances significativos.
Al revisar las condiciones de vivienda, las brechas estructurales se hacen más visibles, puesto que el 41.3 por ciento de los hogares careció de drenaje y el 23.5 por ciento no tiene acceso a agua entubada, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Estas limitaciones no solo afectan la vida cotidiana, también condicionan la salud, la educación y las oportunidades económicas, lo que profundiza un ciclo de exclusión difícil de romper.
En el fondo del problema aparece el manejo de los recursos públicos como un factor clave, en especial cuando distintos informes de fiscalización han documentado irregularidades en el uso de fondos destinados a infraestructura social. La falta de control efectivo y de sanciones ha permitido que el presupuesto pierda su impacto real en comunidades que siguen esperando obras básicas.
El resultado es una dinámica marcada por corrupción y abandono institucional, donde los recursos económicos no se convierten en mejoras tangibles. La permanencia de estos 28 municipios en condiciones de rezago respondió a prácticas que debilitan el desarrollo y mantienen a miles de familias sin cambios en su calidad de vida.











































