La respuesta del pueblo tsotsil evidenció una organización interna que busca contener la presencia del crimen organizado
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
Con la reinstalación de guardias comunitarias tras un ataque armado que dejó víctimas mortales y personas heridas, Nicolás Ruiz volvió a colocarse como un territorio que decidió confrontar la presencia del crimen organizado desde la organización local, en medio de un contexto donde la seguridad institucional no logró anticipar la incursión. La reacción del pueblo tsotsil no solo fue inmediata, también reactivó un esquema de defensa que había sido suspendido bajo la promesa de mayor protección oficial.
A partir de registros del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la región Centro de Chiapas ha mostrado un incremento cercano al 14 por ciento en delitos de alto impacto durante el último año, lo que coincidió con una mayor presión de grupos delictivos en zonas rurales. Este entorno ayudó a explicar por qué comunidades como Nicolás Ruiz optaron por retomar el control de sus accesos tras los hechos recientes.
Con base en datos de la Fiscalía General del Estado, los eventos violentos en municipios con población indígena han crecido alrededor de 11 por ciento en el mismo periodo, con mayor incidencia en puntos estratégicos para rutas de tránsito ilegal. Este comportamiento sitúa al enfrentamiento reciente como parte de una disputa territorial más amplia.
Desde la perspectiva comunitaria, información de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana indicó que más de 30 localidades en la comarca han implementado esquemas de vigilancia vecinal o comunitaria en los últimos años, lo que da cuenta de una tendencia creciente hacia la autodefensa. En este caso, la decisión de reinstalar retenes y rondines nocturnos respondió a una lógica de contención inmediata ante la falta de garantías.
En la medida en que el enfrentamiento reciente dejó al descubierto fallas en la coordinación de fuerzas de seguridad y evidenció la rapidez con la que grupos armados pueden reagruparse, Nicolás Ruiz se convirtió en un ejemplo de resistencia local frente a un fenómeno que avanza en zonas rurales. La experiencia del pueblo tsotsil planteó un modelo de respuesta comunitaria que vuelve a tomar fuerza en escenarios de alta tensión.











































