Habitantes exigieron acciones urgentes para frenar el consumo de alcohol y otras sustancias que ya impactan en la seguridad y estabilidad familiar
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
Mientras la preocupación por el avance de las adicciones dejó de ser un tema doméstico para instalarse en el espacio público, habitantes de Chalchihuitán salieron a marchar acompañados por la comunidad parroquial de San Pablo, en una movilización que colocó en el centro del debate el deterioro social vinculado al alcohol y otras sustancias, en un contexto donde Chiapas registró que más del 18 por ciento de jóvenes entre 12 y 17 años ha tenido contacto con bebidas alcohólicas según datos de salud estatal.
A partir de testimonios recogidos durante la jornada, la protesta evidenció que el problema ha rebasado el ámbito individual para convertirse en un factor que erosiona la estabilidad familiar, en una región donde los reportes oficiales ubican un incremento cercano al 22 por ciento en casos de violencia intrafamiliar asociados al consumo de alcohol en los últimos cinco años.
En la lectura que hacen líderes comunitarios y religiosos, la crisis no solo se expresó en consumo, también en sus consecuencias más severas, dado que la comarca mantiene una tasa de deserción escolar en nivel medio superior que ronda el 14 por ciento, fenómeno que se entrelaza con contextos de adicción, trabajo infantil y migración forzada en municipios con alta marginación.
Bajo este escenario, la exigencia colectiva apuntó a la omisión institucional frente a la proliferación de puntos de venta clandestinos y la normalización del consumo a edades tempranas, problemática que se agrava al considerar que menos del 30 por ciento de personas con dependencia a sustancias en la entidad accede a algún tipo de tratamiento formal, de acuerdo con registros de atención en salud mental.
Con la marcha convertida en un mensaje político y social, la comunidad de Chalchihuitán planteó que la respuesta no puede limitarse a operativos aislados, por lo que insistieron en políticas integrales que incluyan empleo, espacios comunitarios y atención a víctimas, al tiempo que reforzaron acciones desde lo local para contener una crisis que ya impacta generaciones completas.











































