Más de 650 empresas certificadas saltan de las estanterías tradicionales a los gigantes del comercio electrónico
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
Lo que hace casi dos décadas nació como una visión de la iniciativa privada para dotar de identidad a los productos locales, hoy se ha transformado en una maquinaria logística y comercial de alto impacto. Marca Chiapas, el sello que distingue “lo mejor de nuestra tierra”, celebra su 17 aniversario no solo como un referente de calidad, sino como el puente definitivo entre los productores artesanales y los mercados digitales más grandes del planeta, como Amazon y Mercado Libre.
Esta estrategia transgeneracional y transexenal ha logrado lo que pocos proyectos regionales consiguen: sobrevivir al tiempo y evolucionar con la tecnología. Lorena Ponce, directora de Marca Chiapas, destacó que este distintivo se ha consolidado como un símbolo inequívoco de identidad que garantiza que el talento chiapaneco pueda competir en cualquier escaparate, nacional o extranjero.
El panorama para el productor local ha cambiado drásticamente. El impacto social de Marca Chiapas es ahora tangible y medible: un estudio reciente revela que el 70 por ciento de las empresas certificadas se mantienen activas y rentables, una cifra excepcional en el ecosistema empresarial actual. Este éxito se debe, en gran medida, a la apertura de líneas de comercialización digital y alianzas estratégicas con plataformas de e-commerce.
Vender en Amazon o Mercado Libre no es una tarea sencilla para una pequeña empresa, pero el respaldo de la certificación México-Chiapas Original actúa como una llave maestra. Gracias a convenios con empresas de logística global como FedEx y DHL los productos que antes solo se encontraban en mercados regionales ahora viajan de manera eficiente hacia otros continentes, rompiendo las barreras geográficas y facilitando la exportación del orgullo chiapaneco.
“Buscamos posicionar los productos de calidad y darlos a conocer no solamente de manera local, sino nacional e internacionalmente”, afirmó Ponce, subrayando que la digitalización es el eje que permite que la economía de las familias productoras no se detenga.
Detrás de cada frasco de café, cada pieza de ámbar o cada textil, existe un rigor técnico que protege tanto al productor como al consumidor. La certificación está avalada por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y asegura el cumplimiento de normativas estrictas como la NOM 251 (higiene en procesos) y la NOM 051 (etiquetado comercial y sanitario).
Este respaldo institucional es lo que permite que más de 650 empresas distribuidas en comités de café, cacao, artesanías, joyería, gastronomía y turismo, tengan la confianza de los compradores más exigentes. Además, la estrategia se expande: recientemente se han creado los comités de Ganadería y Aviturismo, diversificando la oferta chiapaneca hacia sectores de alto valor agregado.
A pesar de la proyección internacional, el reto más importante para Marca Chiapas sigue estando en casa. La directora Lorena Ponce hizo un llamado enérgico a la ciudadanía para practicar el “consumo celoso” de lo nuestro.
“El consumo local ayuda a toda una cadena completa de valor; ayuda no solamente a quien lo produce, sino a la economía general del estado de Chiapas”, explicó.
Comprar un producto con el distintivo de la entidad no es solo una transacción comercial, es un acto de fortalecimiento social. Al elegir un producto certificado, el consumidor asegura que el beneficio económico se derrame equitativamente entre agricultores, artesanos, transportistas y emprendedores locales.
Marca Chiapas es el resultado exitoso de la tríada perfecta: iniciativa privada, Gobierno y academia. Fundada por empresarios visionarios como don Rómulo Farrera Escudero, la estrategia ha contado con el apoyo de universidades y la Secretaría de Economía y el Trabajo para establecer criterios de evaluación que mantengan el prestigio de la marca.
Hoy, 17 años después, Chiapas demuestra que la tradición no está peleada con la innovación. Al integrar la herencia cultural en las plataformas de venta más modernas del mundo, el estado asegura que su identidad no solo se preserve, sino que sea el motor que impulse el bienestar de las futuras generaciones.











































