La inclusión financiera femenina requiere políticas integrales que combinen educación, tecnología y reconocimiento
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía y la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica, la participación de mujeres indígenas en Chiapas se concentró en una población de alta representatividad, dado que más de 700 mil hablantes de lengua originaria son mujeres, lo que puso a la entidad como uno de los territorios con mayor presencia femenina indígena en el país. Bajo este panorama, su incorporación a la economía formal se mantiene como un proceso desigual que convive con prácticas comunitarias tradicionales y esquemas laborales precarios.
A partir de los registros de actividad económica estatal y mediciones de desarrollo social, la mayor parte de las mujeres indígenas en la comarca se insertó en sectores de baja remuneración como agricultura de subsistencia, comercio local y producción artesanal, mientras que su acceso a empleos formales con prestaciones continúa siendo limitado. Esta dinámica laboral se relaciona con barreras estructurales como escolaridad incompleta, falta de capacitación técnica y ausencia de redes de empleo institucionalizadas.
Desde iniciativas impulsadas por organismos internacionales como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, proyectos de digitalización y comercialización artesanal han abierto nuevas rutas de ingreso para grupos de mujeres en comunidades indígenas, donde decenas de participantes han logrado incorporar herramientas digitales para vender productos textiles fuera de sus localidades. Este tipo de estrategias ha permitido ingresos promedio superiores a los niveles tradicionales de venta local.
Con base en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía y la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2023, la entidad mantiene una de las tasas más altas de pobreza en el país, con más del 60 por ciento de su población en condición de vulnerabilidad económica, situación que impacta de manera directa a las mujeres indígenas, quienes además enfrentan rezagos educativos significativos, puesto que una proporción considerable no concluye la educación básica.
Bajo este contexto estructural, especialistas coincidieron en que la incorporación plena de las mujeres indígenas a la economía formal depende de políticas públicas integrales que incluyan educación bilingüe, acceso a tecnologías, financiamiento productivo y reconocimiento de sus actividades económicas comunitarias. En este escenario, su papel constituye un eje central para la preservación cultural y la transformación social en Chiapas.











































