Habitantes destacaron que la inoperancia del sistema de cámaras ha convertido puntos estratégicos en zonas vulnerables
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La percepción de inseguridad en Villa Comaltitlán ha escalado más allá de episodios aislados y hoy se articula como una crítica hacia la gestión municipal. Habitantes sostuvieron que la inoperancia del sistema de videovigilancia ha dejado vacíos clave en la prevención del delito, lo que debilita cualquier intento de disuasión en puntos estratégicos del municipio.
La falta de funcionamiento de las cámaras en accesos principales y zonas comerciales ha modificado la dinámica cotidiana, con ciudadanos que ajustan horarios y rutas ante el temor de asaltos o agresiones. Este escenario expuso una falla en la estrategia de seguridad, donde la inversión tecnológica no tiene sentido al no traducirse en vigilancia efectiva ni en capacidad de respuesta.
Las exigencias hacia el Gobierno local no se limitan a la reactivación del sistema, también incluyen operativos constantes y seguimiento real a las denuncias. La ausencia de estas acciones ha generado una percepción de impunidad que alimenta la repetición de delitos, sobre todo robos a casa habitación y asaltos en vía pública, que se han vuelto recurrentes en distintas colonias.
Cifras oficiales permitieron dimensionar el contexto. El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reportó que Chiapas registró más de 18 mil delitos del fuero común en el último año, con un aumento en robos. La Encuesta Nacional de Seguridad Urbana del Instituto Nacional de Estadística y Geografía indicó que más del 60 por ciento de la población en ciudades chiapanecas percibe inseguridad. Datos de la Secretaría de Seguridad del Pueblo señalaron que los municipios con menor cobertura de vigilancia presentaron mayores incidencias delictivas, mientras que el Observatorio Ciudadano documentó un incremento cercano al 15 por ciento en denuncias por robo en la región Soconusco.
En este contexto, la exigencia ciudadana apuntó a una responsabilidad institucional que va más allá de reparar equipos. La seguridad pública en Villa Comaltitlán se ha convertido en un tema de gobernabilidad, donde la falta de acción concreta profundizó la desconfianza y dejó a la población frente a un escenario de riesgo constante que condiciona su vida diaria.











































