La falta de atención impacta en la salud y calidad de vida de este sector, que en muchos casos depende de cuidados constantes
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
En Chiapas, el abandono de personas adultas mayores comienza a visibilizarse como una problemática que crece, marcada por la ausencia de redes familiares que garanticen cuidados básicos. Durante el último año, se han documentado cerca de 400 casos, una cifra que deja ver una ruptura progresiva en los vínculos familiares y que coloca a este sector en una situación de vulnerabilidad constante.
El fenómeno no es limitado a comunidades rurales, se concentró con mayor fuerza en ciudades como Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, San Cristóbal de Las Casas y Comitán, donde el ritmo de vida y las dinámicas laborales han desplazado el tiempo destinado al cuidado de los adultos mayores. En la comarca, más del 12 por ciento de la población supera los 60 años, y de acuerdo con registros del DIF estatal, una proporción importante de este grupo enfrenta condiciones de dependencia parcial o total.
Más allá de la cifra, el abandono tomó distintas formas, desde la omisión en cuidados básicos hasta periodos prolongados sin contacto familiar. Datos de la Secretaría de Salud estatal indicaron que más del 30 por ciento de los adultos mayores presenta al menos una enfermedad crónica que requiere atención constante, lo que agrava las consecuencias cuando no existe acompañamiento o supervisión.
El entorno social también influye en esta problemática, dado que informes oficiales señalaron que cerca del 40 por ciento de los hogares en la entidad enfrenta condiciones de pobreza, lo que limita la capacidad de las familias para brindar cuidados adecuados. A esto se suma que más del 20 por ciento de los adultos mayores vive solo o con escaso apoyo familiar, una condición que incrementa el riesgo de abandono y deterioro en su calidad de vida.
Frente a este panorama, la discusión no solo se centró en la falta de atención, también en la necesidad de reconstruir valores y mecanismos de cuidado dentro de las familias. La propuesta de sancionar de forma legal el abandono surgió como una respuesta institucional, aunque el fondo del problema es una transformación social donde el envejecimiento requiere ser asumido como una responsabilidad compartida y no como una carga desplazada.











































