Mujeres del Movimiento Nich Ixim denunciaron actos de acoso y obstáculos institucionales hacia la atención de alumbramientos en Chiapas
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ
La defensa de la partería tradicional volvió a ocupar las calles de San Cristóbal de Las Casas con una movilización encabezada por mujeres indígenas que exigieron el reconocimiento pleno de su labor y el fin de las restricciones que, aseguraron, limitan su práctica comunitaria. Integrantes del Movimiento de Parteras de Chiapas Nich Ixim sostuvieron que su trabajo representa mucho más que atención de nacimientos, debido a que forma parte de los saberes ancestrales que mantienen vivas a numerosas comunidades rurales.
Durante la marcha, las parteras denunciaron que persisten actos de presión institucional, amenazas y obstáculos administrativos que dificultan el ejercicio autónomo de su labor. Para muchas comunidades indígenas, la atención tradicional continúa siendo la primera opción frente a un sistema de salud que mantiene carencias de cobertura médica en regiones apartadas del estado.
Las estadísticas oficiales mantienen vigente la relevancia de la partería tradicional en la comarca. Datos de la Secretaría de Salud indicaron que más del 30 por ciento de los nacimientos en municipios indígenas son atendidos por parteras tradicionales. En algunas regiones rurales, la cifra supera el 75 por ciento, en particular en localidades alejadas de hospitales. A ello se suma que la entidad concentró una de las mayores poblaciones indígenas del país, con más de 1.7 millones de personas hablantes de lengua originaria, mientras que decenas de comunidades carecen de personal médico permanente las 24 horas.
Las manifestantes señalaron que la reforma a la Ley General de Salud aprobada en 2024 fortaleció de manera jurídica su actividad al reconocer la validez de certificados de nacimiento expedidos por parteras tradicionales. Bajo ese marco legal, insistieron en que el reconocimiento comunitario debe prevalecer sobre procesos de certificación biomédica que consideran ajenos a sus prácticas culturales y espirituales.
La movilización también puso en discusión el modelo de atención materna en la región y la relación entre medicina institucional y sistemas de salud indígenas. Las parteras demandaron financiamiento directo, eliminación de trabas burocráticas y respeto a las mujeres que deciden parir fuera de hospitales, con el argumento de que criminalizar su labor implica también desconocer la autonomía cultural y comunitaria de los pueblos originarios.











































