El tabú sobre la muerte y el desconocimiento legal mantiene índices bajos de previsión patrimonial
YUSETT YÁÑEZ/PORTAVOZ
En México, y de manera particular en el sureste, la cultura de la prevención sigue siendo una asignatura pendiente. Mientras que para muchos temas de salud o finanzas se busca la planificación, el destino de los bienes tras la muerte sigue envuelto en un manto de mitos y miedos. El esfuerzo de toda una vida la casa, el terreno, los ahorros puede desvanecerse en juicios interminables si no existe un documento legal que respalde la voluntad del propietario.
El tabú a la muerte o el miedo irracional a “atraer la mala suerte” detiene a miles de ciudadanos en Chiapas de realizar un testamento. Sin embargo, para los expertos en derecho, esta omisión es la semilla de conflictos familiares que, en ocasiones, terminan en rupturas irreconciliables. Iván Guzmán, titular de la Notaría 191, asegura que el testamento no es un tema de fallecimiento, sino un acto de profunda responsabilidad jurídica y amor hacia los seres queridos.
“No tenemos la cultura preventiva de hacer un testamento… yo los invito a que se acerquen por una asesoría totalmente gratuita y que se enteren qué es… Dejemos a un ladito ese tabú de que estamos hablando de la muerte… si tienen miedo y quieren tocar madera, abracen madera, pero actuemos responsables, decidamos hoy no dejar conflictos futuros”, enfatizó Guzmán.
Una de las barreras más comunes para no testar es la creencia errónea de que, al firmar el documento, se pierde la autoridad sobre las propiedades en vida. Muchos adultos mayores temen que sus hijos puedan desalojarlos o disponer de los bienes antes de tiempo. Nada más alejado de la realidad.
El notario Guzmán aclaró que la seguridad patrimonial del dueño se mantiene intacta hasta el último suspiro. El testamento es un acto revocable y libre; es decir, puede modificarse cuantas veces sea necesario y solo surte efecto tras el fallecimiento del testador.
“Si yo tengo una propiedad y decido dejarla en testamento a mis hijos, no significa que el día de mañana que yo firme voy a dejar de vivir en mi casa… las escrituras van a seguir estando a mi nombre, simple y sencillamente estoy tomando una determinación de dejarle certeza y seguridad jurídica para evitar conflictos familiares que son terribles a mi próxima generación”, explicó el especialista.
En Chiapas, es común que las familias busquen al notario cuando el patriarca o la matriarca se encuentran ya en una situación de salud crítica. Este es el escenario más complejo y peligroso. La ley es estricta: para que un testamento sea válido, quien lo dicta debe estar en pleno uso de sus facultades mentales y manifestar su voluntad de manera clara y libre.
Esperar a estar en una cama de hospital puede ser demasiado tarde. Si una persona está sedada, en estado de coma o su lucidez está comprometida por la enfermedad, el notario se ve obligado legalmente a negar el servicio.
La problemática de la herencia en la entidad se agrava por la irregularidad en la tenencia de la tierra. Muchos predios en Chiapas carecen de escrituras públicas, manteniéndose bajo regímenes ejidales o contratos privados que no ofrecen certeza total. Al morir el poseedor sin haber regularizado o testado, los herederos se enfrentan a juicios sucesorios intestamentarios que pueden durar años y costar mucho más que el valor del propio bien.











































