El silencio del organismo interamericano ha sido, para las víctimas, otra forma de violencia
ARGENIS ESQUIPULAS/PORTAVOZ
A 29 años de la masacre que ensangrentó la comunidad tsotsil de Acteal, cuando paramilitares asesinaron a 45 personas, entre ellas mujeres embarazadas cuyos bebés no nacidos también fueron contabilizados como víctimas, las y los sobrevivientes han decidido que el cansancio no puede ser más grande que la memoria. Acompañados por el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), anunciaron este jueves el lanzamiento de la campaña “Me oy Chapanel, oy jun O’ntonal”, que en lengua tsotsil significa “Si hay justicia, hay paz”.
La campaña, que se desarrollará desde el 14 de mayo hasta el 12 de agosto, tiene un objetivo preciso y urgente: exigir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que emita sin más demora el Informe de Fondo del Caso 12mil 790 “Manuel Sántiz Culebra y otros”, mejor conocido como la Masacre de Acteal. Han pasado más de dos décadas desde que el caso fue presentado en 2005, fue admitido en 2010 y se discutió en una audiencia de fondo en 2015. Desde entonces, el silencio del organismo interamericano ha sido, para las víctimas, otra forma de violencia.
UN CRIMEN DE ESTADO QUE SIGUE SIN NOMBRE COMPLETO
La tarde del 22 de diciembre de 1997, un grupo de paramilitares priístas ingresó a la comunidad de Acteal, donde un grupo de personas, en su mayoría mujeres y niños,se encontraba rezando y ayunando. En menos de una hora, los cuerpos de 45 personas quedaron tendidos en el piso de una capilla y sus alrededores. Cuatro mujeres que estaban embarazadas también murieron, y con ellas, sus bebés no nacidos.
El Estado mexicano, bajo el entonces Gobierno del priístaErnesto Zedillo, y con la complicidad de fuerzas de seguridad locales y la actuación omisa del Ejército, ha sido señalado reiteradamente por organismos nacionales e internacionales como responsable de este crimen de lesa humanidad. Sin embargo, hasta hoy, los autores intelectuales siguen libres, protegidos por redes políticas que se han perpetuado más allá de los cambios de partido en el poder.
En 2009, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), a la que los sobrevivientes llaman ahora “Suprema Corte de Ricos y Criminales”, ordenó la liberación de los autores materiales, paramilitares de Chenalhó, bajo argumentos jurídicos que las víctimas califican como un “premio al asesinato”. Esos hombres, denunciaron las Abejas, no solo fueron liberados, sino que recibieron tierras, casas y pensiones del Gobierno.
“Ese día sembraron un precedente para los criminales en Chiapas y en México: que pueden matar, desaparecer y masacrar a un pueblo entero a su antojo, porque el mismo Gobierno mexicano los solapa”, expresó una de las voceras de la organización durante la presentación de la campaña.
LA CAMPAÑA: MEMORIA, JÓVENES Y UN RECLAMO QUE NO SE NEGOCIA
La campaña “Me oy Chapanel, oy jun O’ntonal” no será una serie de comunicados de prensa fríos ni boletines oficiales. Por el contrario, durante tres meses, las y los sobrevivientes, muchos de ellos de edad avanzada, algunos ya fallecidos en la espera, compartirán testimonios vivos a través de textos, imágenes, audios y videos. Serán ellos mismos quienes hablen, pero también las nuevas generaciones: las nietas y nietos de las 45 víctimas, jóvenes que han heredado una historia de injusticia, pero también una práctica de resistencia pacífica que el mundo ha reconocido como ejemplo de dignidad.
“No puede seguir impune un crimen de Estado”, repiten una y otra vez. “Los autores intelectuales siguen gozando de libertad, planeando estrategias de muerte, de despojo y burla al pueblo de México en estos tiempos actuales”.
La campaña no se limita a Acteal. Los sobrevivientes han decidido tender puentes con otras realidades de sangre y olvido en el país. Mencionan el reciente ataque en el pueblo organizado de Nicolás Ruiz, en Chiapas, y en Venustiano Carranza; también los asesinatos, ataques armados y desplazamiento forzado de integrantes del Concejo Indígena y Popular de Guerrero – Emiliano Zapata (CIPOG-EZ) en Xicotlán, Chilapa, Guerrero.
Y entonces la voz se vuelve más áspera: “En Chiapas y en México estamos atravesando una oscuridad, dolor, discriminación, desprecio, burlas y simulaciones de justicia desde los gobiernos priístas, panistas y el actual morenista. Estos gobiernos de cualquier partido han aprovechado la sangre y los dolores de los pueblos organizados para que allá arriba tengan poder y hagan lo que quieran con nuestras vidas”.
LA PRESIDENTA, LAS FRASES EVASIVAS Y EL MUNDIAL DE FUTBOL
El momento político que atraviesa México no es ajeno al reclamo de Acteal. Apenas en los últimos meses, la violencia criminal ha seguido desgarrando vidas en distintas regiones, sin que las respuestas del Gobierno federal logren contener la hemorragia. Para las Abejas, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y su Gobierno han respondido con frases que ya conocen: “tienen otros datos”, “están trabajando en ello”, “primero los pobres”.
“Mientras mujeres y hombres en todo el país alzan la voz para exigir un alto a la violencia y a la inseguridad, el Gobierno responde con evasivas”, denuncian los sobrevivientes.
Pero el hartazgo llega a un punto más profundo: “Abrazamos a las Madres Buscadoras y a quienes buscan incansablemente a sus seres queridos bajo el sol, con hambre y dolor inmedible, mientras el Gobierno de la ‘4T’ organiza eventos musicales y el mundial de futbol para tapar la realidad y adormecer la conciencia de quienes todavía se dejan engañar”.
La crítica no es retórica. Para los pueblos originarios de Chiapas, la indiferencia gubernamental no es nueva, pero duele más cuando viene acompañada de discursos progresistas que en los hechos no modifican la estructura de impunidad. “Estamos cansados. Hay días que nos sentimos agotados por el calor de la mentira, del desgaste causado por los gobiernos de la impunidad. Tenemos hambre de justicia. Tenemos sed de una paz digna y duradera”.
LOS QUE SE VAN ESPERANDO: JUANA, MARÍA Y LOS QUE AÚN RESISTEN
Uno de los golpes más duros que ha recibido la comunidad en los últimos meses ha sido la pérdida de dos de sus mayores referentes. Juana Arias Pérez y María Pérez Kuin, ambas sobrevivientes de la masacre y luchadoras incansables por el Lekil Chapanel, el camino de justicia y vida buena,,fallecieron recientemente.
“Se fueron con el anhelo de que la verdad sea conocida y llegue la justicia verdadera para sus familiares”, recordaron sus compañeros.
Ellas no estarán para ver el Informe de Fondo si es que algún día llega. Pero su memoria ahora es parte de la campaña. Y también es una advertencia: el tiempo no juega a favor de las víctimas. Cada día que pasa, un sobreviviente puede morir sin haber visto justicia. “Mientras la CIDH no emita el Informe de Fondo, seguirá con más fuerza la violencia en las comunidades aledañas a Acteal”, advirtieron.
EL CONTEXTO OLVIDADO: CONTRAINSURGENCIA, PARAMILITARES Y LA CORTE CIDH
Aunque la masacre de Acteal suele presentarse como un hecho aislado, las Abejas insisten en que fue parte de una estrategia contrainsurgente más amplia implementada en los años 90 en Chiapas, que afectó a numerosas comunidades. Esa estrategia incluyó la formación, financiamiento y protección de grupos paramilitares por parte del Estado.
En este contexto, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ya ha sentado precedentes. En la sentencia por el caso de la desaparición forzada de Antonio González Méndez, la Corte reconoció la existencia de grupos paramilitares en Chiapas, así como los vínculos de apoyo, tolerancia o aquiescencia del Estado en su actuación. También estableció la responsabilidad internacional del Estado mexicano en el marco de la contrainsurgencia y señaló la impunidad persistente.
Ese mismo patrón, denuncian las Abejas, es el que sigue vigente. Los mismos autores intelectuales que planearon Acteal, o sus herederos políticos, siguen operando. Los “Pakales”, como llaman a ciertos cuerpos policiales y militares que operan en la región, continúan siendo instrumentos de control y terror.
“Acteal no se va a olvidar, insisten. Nuestras 45 hermanas y hermanos más los 4 bebés no nacidos; su nombre y su memoria los pondremos en alto y caminarán en nuestro corazón hasta la eternidad”.
¿QUÉ ESTÁ EN JUEGO CON EL INFORME DE FONDO?
La emisión del Informe de Fondo por parte de la CIDH no es un trámite burocrático. Para las víctimas, es el primer paso real para que se determine la responsabilidad internacional del Estado mexicano, se abran mecanismos de investigación para identificar a los autores intelectuales, se lleven a juicio y se establezca una reparación integral de los daños.
“Sin ese informe, la impunidad se profundiza, explican desde Frayba, . La CIDH no puede seguir retardando una decisión que ya tiene más de una década de proceso. Cada día que pasa, el mensaje que se envía es que los crímenes de lesa humanidad pueden quedar en el olvido si las víctimas son indígenas y pobres”.
La campaña “Me oy Chapanel, oy jun O’ntonal” busca precisamente romper ese olvido. No solo con la difusión de materiales, sino con la construcción de lo que llaman “La Otra Justicia”: la práctica cotidiana de paz, memoria, autonomía comunitaria, canto, poesía y diseños artísticos que narran lo terrenal y lo cósmico.
“Esa apuesta por la vida, dijeron, no ha detenido la exigencia de justicia. No nos conformamos con la paz de los cementerios ni con la paz de los discursos oficiales. Queremos una paz con justicia verdadera”.
Al cierre de esta edición, la CIDH no ha emitido respuesta alguna sobre la campaña. Tampoco el Gobierno de México, ni la Secretaría de Gobernación, ni la Fiscalía General de la República han manifestado su postura sobre el reclamo de Acteal.
Pero los sobrevivientes no esperan una invitación oficial. Ellos ya han decidido caminar: “Hermanas y hermanos que también anhelan una paz con justicia verdadera: les invitamos a unir su voz a la nuestra y a ayudar a difundir esta campaña. Que nuestra palabra tenga eco, que camine junto a la suya, y que juntas y juntos exijamos justicia para Acteal. Porque si se hace justicia para Acteal, deberá hacerse también para los demás crímenes cometidos por paramilitares, militares, policías y grupos criminales contra los pueblos, y contra cualquier mujer y hombre en Chiapas y en cualquier parte de México”.
La campaña estará activa hasta el 12 de agosto. Para las Abejas, ese día no será un plazo final, sino una fecha más en una lucha que comenzó antes del 22 de diciembre de 1997 y que, advierten, no terminará hasta que la justicia sea tan real como la sangre que aún mancha la capilla de Acteal.




















































