Con indicadores que superan la media nacional, Chiapas enfrenta una deuda histórica
CARLOS RUIZ/PORTAVOZ
Uno de los problemas más añejos que experimenta Chiapas en conjunto con la pobreza es el rezago educativo, situación que trunca los sueños y las oportunidades de miles de chiapanecos. Este atraso ha logrado permear durante años en generaciones completas y cerca del 34 por ciento de su población ha quedado excluida del sistema educativo básico, lo que alimenta los índices de analfabetismo y posiciona a la entidad en el primer lugar del país en este indicador.
Las condiciones de pobreza y marginación han marcado el rumbo del sistema educativo en la comarca, donde la niñez y la juventud ha sido marcada por el olvido de las autoridades educativas. Las comunidades indígenas son las que más sufren las consecuencias, puesto que, asistir a clases en su territorio significa poner en riesgo su integridad física debido a la violencia o las nulas condiciones que poseen para transporte, conectividad y alimentación. En consecuencia, los organismos educativos estimaron que 1.8 millones de chiapanecos mayores de 15 años presentaron algún nivel de rezago académico.
Otros factores que también influyen en la permanencia escolar del estado es el trabajo infantil y la deserción, problemática que se agravó durante la pandemia por la Covid-19 en comunidades indígenas donde no se cuentan con las herramientas digitales para continuar con los estudios de forma remota, por ende, el 13 por ciento de los estudiantes de nivel medio superior ha abandonado sus aulas antes de culminar su formación académica.
Por otra parte, la región se mantiene con el 13 por ciento de analfabetismo, donde se desglosa en un aproximado de 320 mil niñas, niños y adolescentes que no tuvieron la opción de acudir a una institución educativa en distintos niveles. Las demarcaciones territoriales indígenas son las más castigadas con estos epígrafes, dado que, la historia ha jugado en su contra para evitar su movilidad social.
La única forma de revertir la desigualdad educativa que se ha instaurado durante décadas es mejorar la calidad educativa y ofrecer mejores condiciones sociales y de infraestructura mínimas para la población estudiantil chiapaneca. El peso recae en un sistema educativo que pide a gritos una total renovación.











































