Se plantea la necesidad de fortalecer espacios comunitarios y educativos que reduzcan la dependencia tecnológica
IVÁN LÓPEZ/PORTAVOZ
La forma de convivencia de las infancias ha sufrido una evolución palpable en los últimos años y con la llegada de las pantallas tecnológicas los modos de interacción cambiaron. Hace años ver a niños jugar en espacios deportivos o participar en actividades culturales era una constante, lo cual fomentaba la actividad física, la creatividad y el desarrollo social. La era digital parece haber frenado esa iniciativa, al crear una dependencia entre el usuario y el contenido visualizado en dispositivos móviles.
Las dinámicas digitales han sabido aprovechar esta evolución de consumo, donde las infancias a edades tempranas invierten en juegos y uso de aplicaciones, expusieron integrantes de Melel Xojobal. Reducción de espacios de interacción presencial, cosificación y alteración de horarios del sueño son algunos de los efectos negativos a los que se ven expuestos los menores, pues el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, explicó que el 52.6 por ciento de los hogares chiapanecos permite que los infantes tengan acceso libre a internet móvil sin controles parentales.
La condición de nativos digitales no excluye a los adultos, quienes también se ven involucrados en el mismo ecosistema tecnológico. La Secretaría de Educación estatal ha documentado que cerca del 48 por ciento de estudiantes de nivel básico en la comarca utiliza dispositivos electrónicos más de tres horas al día fuera del horario escolar, lo que ha modificado rutinas de aprendizaje y descanso.
“Las plataformas digitales y videojuegos influyen en los hábitos de sueño y en la organización del tiempo de la niñez, lo que ha generado dinámicas prolongadas de conexión”, aseguró el integrante de la asociación Melel Xojobal, Manuel Heredia López. En contraste, el Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes puntualizó un aumento del 27 por ciento en casos donde los menores de edad chiapanecos abusan del tiempo expuesto frente a dispositivos móviles.
Por ello, la importancia de iniciativas para la recuperación de espacios comunitarios, educativos y culturales serán clave para revertir este modo de interacción digital, que más allá de fomentar un crecimiento intelectual y de relaciones humanas, parece un aislamiento y dependencia al contenido que circula a través de las pantallas.











































